
En Riobamba, durante los días 7 y 8 de junio, se realizó la pre Constituyente de Mujeres del Ecuador, a la cual se dieron cita alrededor de 300 delegadas de organizaciones nacionales, provinciales, regionales; de organizaciones de trabajadoras, sociales, comunitarias, de indígenas, afroecuatorianas, representantes de elección popular, de profesionales, de Instituciones gubernamentales, universitarias, de sindicatos y gremios, ambientalistas, de derechos humanos. En este evento estuvieron presentes representantes de la CONFEMEC, de la UNE, la AFU y la FEMICACH.
El objetivo de este evento fue el de elaborar un Mandato sobre los derechos económicos, sociales, culturales, políticos de las mujeres, para ser impulsados en la Asamblea Constituyente, pero el debate abarcó además el análisis de todos los aspectos que deben ser considerados en la elaboración de la nueva carta magna.
Como principales conclusiones de este evento se pueden señalar los siguientes:
• La gran mayoría de mujeres ratificó su rechazo al neoliberalismo y ratificó su aspiración por un cambio profundo para el país, así como en la instauración de un nuevo modelo de desarrollo, que permita salir del atraso, la dependencia; que posibilite la erradicación de la pobreza, así como la ratificación del Ecuador como un país soberano, democrático, equitativo, soberano, pluricultural. • • Se hizo evidente la aspiración de contar con representantes mujeres en la Asamblea Constituyente que se identifiquen con las demandas de los sectores populares y que de manera especial, asuman como mandato las resoluciones adoptadas en la pre constituyente sobre los derechos de las mujeres. • • Se decidió permanecer vigilantes en todo el tiempo de duración de la Asamblea, para movilizarse y garantizar que los derechos conquistados por las mujeres sean respetados en la redacción de la nueva Carta política, así como en la ampliación de estos derechos.
En este evento se pudo constatar también que en el movimiento organizado de mujeres del Ecuador es mayoritaria la tendencia reformista, por lo cual, es necesario trabajar de manera más calificada por el fortalecimiento de la corriente de izquierda revolucionaria que permita organizar y politizar a las mujeres trabajadoras urbanas y rurales, a las mujeres de los sectores populares e incorporarlas al movimiento revolucionario de masas como una fuerza importante para la transformación.