Desde el triunfo de la corriente de cambio que llevó a Rafael Correa a la presidencia, se intensificó el debate sobre la labor que desempeñan los medios de comunicación en la sociedad. Esta discusión se agudiza con las propuestas que en estos días se discutieron en la Asamblea Constituyente, generándose un escenario de disputa política, en la que la burguesía y el imperialismo quieren mantener el dominio de los medios de comunicación, como un instrumento para controlar ideológica y políticamente a los pueblos, y ubicando a la información como un objeto que rinda jugosas ganancias a sus bolsillos.
En medio de esta confrontación de clase se pusieron en claro las irregularidades que existentes en la concesión de las frecuencias de radio y televisión, motivaron que distintos sectores plateen que 370 frecuencias deban ser revisadas por el Estado y argumentan que existieron irregularidades en la concesión de las licencias expedidas entre el 2003 y el 2005. Según Carlos Pólit, Contralor General, "Se entregaron muchas frecuencias sin el cumplimiento de la ley, y eso hay que corregirlo". Solo para poner un ejemplo: la ley señala que los banqueros no pueden ser propietarios de los medios de comunicación, pero ha sido burlada por Fidel Egas, que a la vez de ser propietario del canal de televisión Teleamazonas es dueño del Banco Pichincha.
Varias de las concesiones que se realizaron incumplieron con procedimientos legales, en muchos de los casos fueron concedidas como favor político, como son los casos de varios diputados, en algunos casos las concesiones fueron renovadas automáticamente aún cuando estaban en mora en el pago de sus impuestos como Teleamazonas, que durante varios años se han convertido en uno de los principales evasores.
Según Mónica Chuji, ex secretaria de comunicación y actual Asambleísta por Alianza País, “la propiedad de los medios está en pocas manos y (constituyen) poder”, solamente se podría señalar que al rededor de 27 grupos monopólicos tienen el dominio total de los medios de comunicación y son ellos mismos los que dirigen la producción, controlan los bancos y son parte de los partidos políticos de la oligarquía.
La propuesta de revisar las 370 frecuencias de radio y televisión puede servir como una arma para combatir a los monopolios, a la vez, como una herramienta para construir una política que desarrolle la comunicación como un instrumento de educación social y cultural, que a su vez legalice a los medios alternativos y populares que existen.