En una muestra de coherencia con los ofrecimientos y la lucha contra la corrupción la AGD inició la incautación de 431 paquetes accionarios que el grupo Peñafiel mantiene en igual número de empresas.
Alejandro Peñafiel, principal del grupo, obtuvo su libertad luego que fue deportado para que rinda cuentas ante la justicia ecuatoriana. Unas leyes hechas a la medida de las necesidades de los banqueros ladrones hicieron que él y otros de su misma laya salgan en libertad.
Peñafiel, propietario del Banco de Préstamos, recibió depósitos de sus clientes y créditos de Banco Central que los desvió hacia su fortuna personal y la de sus allegados en un proceso que se conoce como créditos vinculados. Una vez que la situación fue insostenible huyó del país.
Con la deportación a cuestas supo sobrellevar la situación legal, al punto que actualmente está libre. Por el lado político, junto a los demás banqueros corruptos, presionó para se cierre la AGD, lo cual implicaba que sus deudas pasen al olvido. Estuvieron a punto de lograrlo.
Otra acción que realizaron, especialmente los hermanos Isaías, fue que sean nombrados gerentes de la AGD personas muy cercanas a ellos que se encargaron de poner más oscuridad a las cuentas, perder información, alargar los procesos, encontrar miles de obstáculos para exigir a los banqueros la devolución de lo robado. Aquellos gerentes de la AGD que se mostraron predispuestos a cumplir con su deber fueron acusados de multitud de delitos, algunos fueron a parar a la cárcel o debieron huir. Claro, los banqueros, como parte de la burguesía, manejan la justicia ecuatoriana.
Fue necesaria la presencia de un gobierno que se identifique con la defensa de los intereses nacionales, con la lucha contra la corrupción que unido a la de los depositantes perjudicados, para que estas medidas sean tomadas. Aun así, los primeros gerentes de la AGD no cumplieron con su cometido, fue necesario destituirlos y reemplazarlos por personal competente.
Entre las empresas incautadas a Peñafiel destacan aquellas involucradas con el rentable negocio petrolero como Tripetrol, Minga, Pacific Oil, Sudpacific. También se cuentan inmuebles como la hacienda El Rosario y edificios como Torresur y Torres del Norte.
Previo a esta acción, Peñafiel y los demás dueños de los bancos cerrados que tienen cuentas por pagar con el Estado ecuatoriano han recibido una comunicación de parte de la Superintendencia de Bancos que intenta lograr que afronten sus responsabilidades acudiendo a establecer mecanismos de pago. Una vez que no se han acertado se ha procedido a la incautación.
Los banqueros que saquearon los bolsillos de los ecuatorianos y condujeron a muchos de ellos a la muerte, deben devolver lo que se robaron en forma inmediata, pero también se debe encontrar mecanismos para que sus delitos no queden en la impunidad.