
En sus constantes ruedas de prensa, Rafael Correa, Presidente Constitucional de la República, lanza amenazas contra los trabajadores y pueblos del Ecuador que piensan y actúan diferente. Éstas en algunos casos se han hecho realidad como ocurrió con la represión a los pobladores que se movilizaron en contra de la ley minera fue un claro ejemplo de ello. Antes fueron los maestros fueron intimidados y recibieron calificativos peyorativos por parte del primer mandatario, por el hecho de levantarse en defensa de la educación. En esta ocasión el ultimátum de despido por parte del Presidente Correa fue para los trabajadores que participaron masivamente en la movilización nacional del 15 de enero en la que exigieron el respeto de los derechos laborales. En esta movilización estuvieron presentes los diferentes sectores organizados de la clase obrera, gremios de maestros, estudiantes y profesionales que están convencidos que la unidad de acción es vital para la defensa de sus conquistas.
La Constitución en el Art. 98 expresa claramente que “los individuos y los colectivos podrán ejercer el derecho a la resistencia frente a acciones u omisiones del poder público o de las personas naturales o jurídicas no estatales que vulneren o puedan vulnerar sus derechos, y demandar el reconocimiento de nuevos derechos”. Sin embargo estos enunciados escritos en la Constitución y que fueran aprobados por los ecuatorianos en el referéndum son violentados por el Presidente de la República lo que ha obligado a los trabajadores y pueblos del Ecuador a movilizarse en defensa de sus derechos. Con respecto a ello, el Presidente de la Unión General de Trabajadores del Ecuador, UGTE, Nelson Erazo, ante las amenazas de despido por parte de Rafael Correa, señaló que las acciones levantadas son consecuencia por la falta de respuesta por parte del ejecutivo a los diferentes planteamientos realizados por los trabajadores para avanzar en el proyecto de cambio y transformación respetando las conquistas sindicales alcanzadas con la lucha permanente de la clase obrera que exige: 1) Respeto a la contratación colectiva, 2) incremento general de sueldos y salarios como lo establece la Constitución, 3) aplicación irrestricta de la eliminación de la tercerización, 4) respeto al derecho de la jubilación patronal, y 5) consulta a los verdaderos dueños acerca de las inversiones con los recursos del IESS.
La clase obrera hoy no puede dejarse amedrentar por las amenazas realizadas por el Presidente Rafael Correa, el accionar de los trabajadores cuando se trata de defender sus derechos están enmarcados por la convicción de que solamente de esta forma las hará prevalecer y alcanzar otros en beneficio de los mismos. La movilización, la huelga, el paro son los instrumentos que los diferentes sectores de trabajadores, empleados públicos y privados, gremios de profesionales y demás sectores han utilizado a lo largo de la historia para alcanzar victorias y hoy no puede ser la excepción. Nada puede detener este accionar que ha tenido la clase obrera ecuatoriana, y las conquistas arrancadas al sistema capitalista han sido posibles con la lucha de miles de trabajadores del país.
Por esa razón el llamado del Presidente de la UGTE, para que los trabajadores y los pueblos pobres se mantengan vigilantes para que los derechos laborales sean respetados y avanzar en el proyecto de cambio y transformación como un anhelo de los ecuatorianos que no puede truncarse.