
La propagación de la epidemia de gripe denominada, en un inicio, gripe porcina ha motivado que todos los países del mundo tomen precauciones. Esta pandemia, como la han declarado, está siendo enfrentada por organismos de salud a nivel mundial y por gobiernos a causa de las 80 muertes que ha provocado y por los más de diez mil casos sospechosos.
La “inevitable propagación” de este virus, difundido incesantemente por los grandes medios de comunicación, está creando una atmósfera de temor, inseguridad y pánico en la población al punto de minimizar el resto de problemas provocados por la avaricia capitalista: la crisis económica global; la invasión y masacres en Oriente Medio, la pobreza y la mortandad infantil por desnutrición han quedado en un segundo plano.
Este tipo de infección, nueva para muchos, ya fue conocida tiempo atrás en México, pero, por irresponsabilidad gubernamental, no se tomaron precauciones. Denuncias de pobladores y ecologista señalaron que la culpable de propagar el virus era la empresa norteamericana Granjas Carroll, dedicada a la crianza de cerdos y procesamiento de productos porcinos, asentada en el municipio de Perote, Estado de Veracruz. Granjas Carroll es una multinacional que pertenece en un 50% a Smithfield Foods, Inc., con sede en Virginia, EEUU, la que no opera dentro del territorio de los Estados Unidos por haber sido sancionada por la contaminación provocada por sus criaderos y cuya producción anual es de alrededor de ochocientos mil cerdos; esta empresa capitalista llegó a México en el marco de la aplicación del Tratado de Libre Comercio y aprovechando que las exigencias ambientalistas en México son menores.
La población donde están las instalaciones de esta empresa la acusó de contaminar el agua con los desechos que arrojaba; de la explotación irracional de agua de pozos para lavar residuos y porque las lagunas de tratamiento no contaban con geomembranas, filtros y fosas de tratamiento biológico y por saturar el aire con amoniaco y otras sustancias; por la erosión de suelos, malos olores y proliferación de moscas. En 2007, 1600 pobladores de esta zona presentaban un brote de infecciones respiratorias, problemas gastrointestinales, dolores de cabeza, vómito y diarrea.
El panel Pew Commission on Industrial Farm Animal Production (Comisión Pew sobre producción animal industrial), alertó, en 2008, que las “condiciones de cría y confinamiento de la producción industrial, sobre todo en cerdos, crean un ambiente perfecto para la recombinación de virus de distintas cepas, e incluso el peligro de recombinación de virus de la gripe aviar y la porcina que se transmiten a seres humanos”. A pesar que estas denuncias fueron confirmadas por la Comisión de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la Cámara de Diputados del Congreso de México, el gobierno no tomó ningún tipo de medidas.
Este problema no pasó desapercibido para las transnacionales de la salud, ya que ellas lo conocieron y desarrollaron vacunas para controlar y curar este virus. Hasta ahora, uno de los pocos tratamientos eficaces para curar la gripe causada por el virus mutado A/H1N1, recomendado incluso por la Organización Mundial de la Salud (OMS), sería el medicamento llamado Tamiflu, desarrollado por Gilead Sciences Inc, laboratorio que manejó Donald Rumsfeld, ex ministro de Defensa de Bush y jefe del Pentágono. Gilead Sciences Inc, vendió los derechos para producir el Tamiflu a laboratorios Roche. También estaría en esta carrera por acumular ganancias Glaxo Smith Kline, con su medicamento Relenza.
Esta epidemia ha permitido que las dos gigantes farmacéuticas Roche y Glaxo Smith Kline multipliquen sus ingresos en plena crisis; Roche y Glaxo han captado más de 8.9 millones de euros en la bolsa desde que el pasado 23 de abril se conoció la existencia del virus de la gripe. Las acciones de Roche, productora de Tamiflu, subieron un 7%; algo similar pasó con sus acciones en la bolsa durante la epidemia de gripe aviar, un virus manipulado genéticamente en los laboratorios del ejército de EEUU, en Fort Dix, New Jersey, en 1976.
Un estudio publicado en la revista Science y otras revistas científicas estadounidenses, causó controversia en 2005, este alertaba que un grupo de científicos del Instituto de Patología de las Fuerzas Armadas estadounidense, examinaron y obtuvieron el genoma completo del virus de la gripe española, un virus que causó la muerte de millones de personas.
A más de las condiciones insalubres en las que funcionan ciertas granjas, existe la justificada sospecha de que esta nueva versión del A/H1N1 tenga una procedencia similar a la de la gripe aviar. Esta posibilidad ya está siendo investigada por la OMS.