
Las elecciones realizadas el domingo 14 de junio para designar los cinco parlamentarios andinos asignan tres escaños para el Movimiento Patria Altiva y Soberana con el 45,20% (escrutado el 84%); uno para Sociedad Patriótica con el 13,30%; y, uno para el Partido Socialcristiano con el 11,84%. En función del porcentaje de respaldo popular, el cuarto lugar corresponde al Movimiento Municipalista con el 6,33% y en la quinta ubicación al Movimiento Popular Democrático con el 4,54%. Este resultado confirma el triunfo de la tendencia de cambio expresada, básicamente, en los porcentajes obtenidos por el movimiento del Gobierno y del MPD cuya suma bordea el 50% del electorado.
La campaña que antecedió estuvo matizada por la apatía y desinterés porque no es un organismo que se lo sienta cercano a las necesidades e inquietudes de la población; porque hay un desconocimiento de las funciones y competencias del Parlamento Andino y, desde luego, porque al no mediar la designación de presidenciables, asambleístas y autoridades de organismos seccionales, baja la expectativa de los eventos electorales. Esta realidad, plantea, por un lado, la necesidad de profundizar respecto de la naturaleza y funciones del Parlamento Andino, sobre todo en el marco de la integración regional para afrontar problemas y necesidades comunes referidos al desarrollo económico, productividad, comercio, problemática derivada de la migración, no injerencia extranjera, soberanía, etc. Por otro lado, es preciso que desarrollemos conciencia popular para exigir la oportuna y sistemática rendición de cuentas de aquellos que han sido designados como parlamentarios andinos, luego de lo cual, jamás han vuelto la mirada hacia el pueblo que los eligió, razón por la que nunca más recordamos ni sus nombres, peor aún conocemos sus ejecutorias. Tal es la situación que, en algunos casos, personas como Marcelo Dotti, militante socialcristiano que funge de periodista, tiene la desfachatez de cuestionar y criticar en sus programas a todo aquel y aquello que huela a izquierda y, más aún si se trata de los comunistas, respecto de lo que hacen o dejan de hacer; pero, jamás se refiere a su obligación de informar sobre su papel en el Parlamento Andino que, para lo único que le ha servido es para hacer turismo en Colombia, sede del organismo, y ganar onerosos viáticos.
Gran entusiasmo en las parroquias rurales
Las elecciones del domingo 14 de junio, también definieron los vocales de las juntas parroquiales. Al respecto conviene conocer algunas estadísticas: en total se designaron los miembros de 797 Juntas Parroquiales rurales; con un potencial de electores estimado en 2 millones 182 mil personas, aproximadamente. La provincias con mayor número de parroquias rurales son Loja (76) y Azuay (60); las de menor número son Galápagos (5) y Santo Domingo de los Tzáchilas (7). La parroquia con más electores es Calderón, Cantón Quito (62.938); y, la de menor número de electores es La Sofía de Sucumbíos (67).
Por obvias razones, en estas jurisdicciones territoriales, el entusiasmo fue notorio, pues se trata de un organismo en estrecha vinculación con la comunidad y su cotidianidad. Por ende, los integrantes de las Juntas Parroquiales y sus acciones en pro o en contra, honestas o corruptas son visibles y tangibles. Hasta el cierre de esta edición no se cuenta con datos precisos respecto de su composición.