
En las últimas semanas, los predios universitarios, las calles, los parques y las plazas de casi todas las ciudades del país en donde funciona una Universidad, han sido escenarios de la protesta social por parte de los estudiantes, docentes y trabajadores universitarios, quienes desplegando diversas iniciativas: debates, asambleas, marchas, concentraciones, cierres de carreteras, clases públicas, festivales de música, etc. han expresado su aspiración de contar con una Ley Orgánica de Educación Superior (LOES), que signifique un cambio en la educación superior y la estructura de la universidad ecuatoriana, que debe dejar atrás la fisonomía que le impuso el neoliberalismo durante su vigencia de más de veinte años en la educación superior.
Particularmente los jóvenes hombres y mujeres, han sido la parte más dinámica del conjunto de los Centros de Educación Superior, los que mayoritariamente se han expresado y participado en las diversas formas de la lucha, que han enfrentado con valentía la represión que de manera general ha sido ordenada por el gobierno, con el fin de acallar la protesta juvenil y que ha tenido episodios de brutal agresión policial, como en el caso del estudiante de la UTC, Mauricio Gutiérrez, así como decenas de golpeados, contusos y detenidos, que se reportan en otras universidades.
Una cuestión trascendental se mueve en el fondo de esta controversia de un sector bastante significativo de los jóvenes y de las Universidades en general, frente al gobierno de Rafael Correa.
Esta cuestión tiene que ver con que si la LOES, cuyos contenidos se discuten ya en estos días en la Asamblea Legislativa, consagran o eliminan las conquistas democráticas que ha logrado el movimiento estudiantil, la docencia y los servidores universitarios, en muchos años de movilizaciones y de luchas. Existen temas fundamentales para el debate y que van ubicar la Ley como un elemento de cambio o si ésta conserva las visiones elitistas, neoliberales, antidemocráticas, frente a las cuales se ha enfrentado por décadas, el movimiento universitario.
En el centro de la controversia gobierno - universidades, se halla la autonomía universitaria que entendida apropiadamente es el elemento que direcciona la Universidad, para que juegue un papel democrático, avanzado, que contribuya en la lucha de los pueblos por el cambio, o que frene, limite o distorsione esos objetivos; la gratuidad de la educación, que pudo ser inscrita en el texto constitucional y que ahora se trata de que realmente se implante en beneficio de los sectores de menores posibilidades materiales, o que sea solo un enunciado muy sonoro en la Ley pero sin una utilidad social; la sostenibilidad económica de la Universidad, como obligación irrenunciable del Estado; la dotación de recursos para la investigación científica, puesto que sin ella no puede hablarse de Universidad; el cogobierno estudiantil, los derechos de los docentes y el respeto a los servidores universitarios, a sus gremios representativos como FEUE, FENAPUPE, FENATUPE, FENASOUPE y a los que existen en los demás Centros Superiores, entre otros temas.
Sin duda, esta es una lucha sostenida entre los sectores democráticos y de izquierda, frente a las posiciones que el gobierno impulsa destinadas a afirmar su control ideológico y político en las Universidades, por la vía de tener a sus representantes en los organismos de dirección del sistema universitario; de darles a esos organismos una serie de funciones que reemplazan o eliminan la academia, para asumir, determinar y resolver políticas orientadas por el régimen para sostener una estructura profesionalizante, elitista y en muchos casos afirmar las posiciones neoliberales que subsisten en los Institutos de Educación Superior.
El movimiento estudiantil de las diversas universidades y particularmente la FEUE, la FEPE, la FENAPUPE, están jugando un papel protagónico en las acciones, en medio de este combate por las posiciones democráticas y de cambio en la Universidad; por ello es que el propio Correa ha atacado frontalmente a la FEUE sobre todo, acusando al movimiento juvenil como un “grupo insignificante de tira - piedras”, que no tiene “representatividad alguna” entre los universitarios y que ahora “se ha unido a cuatro pelucones” para oponerse al “cambio que el gobierno de la revolución ciudadana” está impulsando en las Universidades que son instituciones “mediocres” y “corruptas”, etc.
El Presidente Correa se refiere al hecho de que en defensa del Proyecto de Ley presentado por las Universidades, se adhirieron todos los componentes del sistema nacional de educación superior, la Asamblea de la Universidad Ecuatoriana, los Institutos Técnicos y Tecnológicos, todos los gremios, inclusive las universidades privadas, para enfrentar las propuestas del gobierno. Multitudinarias movilizaciones se han hecho en Quito, concentrando a todas las universidades del país y en las provincias de la Costa y de la Sierra.
La lucha continúa y en esa dirección van a realizarse nuevas movilizaciones nacionales y locales alrededor de la Asamblea Legislativa, acciones mediante las cuales la juventud universitaria, los docentes, las autoridades democráticas están haciendo causa común para que se tenga una Ley de Universidades democrática, antineoliberal y que sirva para producir el cambio que la Universidad necesita, para que contribuya al cambio de la misma sociedad. Continuaremos analizando este tema.