
Máximo Gorki fue el pseudónimo utilizado por Aleksei Peshkov nacio el 14 de marzo de 1869 en Nijni Novgorod, novelista y dramaturgo ruso, figura del realismo socialista y considerado una de las personalidades más relevantes de la cultura y de la literatura de su país.
Aleksei Peshkov fue hijo de un tapicero que tras la muerte de su padre, cuando contaba cuatro años de edad, se trasladó a vivir con la familia de su abuelo. Ese mundo de su niñez, lo marcó decididamente y se recrea magistralmente en Mi infancia (1913-1914), primera parte de su trilogía autobiográfica.
Máximo Gorki a muy corta edad empezó a desempeñarse en oficios variados hasta que decidió abandonar el hogar paterno para hacer su vida independientemente. En el transcurso de 18 años, desde 1875 hasta 1893, trabajó como empleado de pintor, ayudante de panadero, mesero de barco, ferrocarrilero y hasta como vendedor de bebidas.
Toda la experiencia acumulada enriquecería más tarde el bagaje temático del escritor. De hecho, sus vivencias y las de las personas con quienes trabajó y convivió dieron vida a los relatos de sus obras autobiográficas Infancia y Mis universidades.
Una de sus experiencias, su permanencia como pasante de abogado, despertó su gusto por la literatura y su interés por la cultura. En adelante, la lectura fue actividad crucial en sus días y más tarde dio vida a sus primeras narraciones: Makar-Tchudra (1892), Tchelkach (1895).
La obra de Máximo Gorki creció rápidamente. Ya para 1898, había reunido su producción narrativa en dos volúmenes. Su persona era cada vez más popular, sus cuentos agradaban al público y su fama trascendió las fronteras para llevar su nombre por toda Europa.
Entonces, también sus producciones teatrales alcanzaron éxito. Su primera obra de teatro, Los pequeños burgueses (1902), explora el tema de la rebelión contra la sociedad en un medio burgués e introduce por primera vez al héroe que milita activamente en favor de la causa proletaria. Su segunda obra, Los bajos fondos (1903), gozó de un éxito fulminante. En ella se manifiesta una retórica heredera de los sermones religiosos, que acompañará a buena parte de la obra posterior de Gorki, y que irá adquiriendo un carácter abiertamente político.
Máximo Gorki alcanzaba nuevos logros. De la narrativa corta pasó a la de largo alcance con novelas como Varen’ka Olesova (1898), Foma Gordeev (1899) y Los tres (1900).
En San Petersburgo estableció contacto con los bolcheviques que le motivaron a volver la vista hacia los problemas sociales y formar parte del movimiento revolucionario. También en su obra plasmó su simpatía con estos ideales como lo muestran sus dramas: El canto del petrel, La madre, Los veraneantes, Los hijos del sol, Los enemigos, Los bárbaros. No obstante recayó la censura sobre algunos de ellos. Fue nombrado miembro honorario de la Academia Imperial de Ciencias, pero en 1902 le fue anulado el puesto a causa de divergencias políticas. Pero Máximo Gorki no estaba dispuesto a ceder en sus ideales y siguió apoyando a la Revolución. Su participación en tareas subversivas le valió varios arrestos, y tras la revolución de 1905, en la que tuvo un papel activo, se vio obligado a exiliarse, residiendo principalmente en Capri donde formó un centro de emigración revolucionaria hasta poco antes de estallar la Primera Guerra Mundial. Tras regresar de nuevo a Rusia en 1913, colabora con el partido Bolchevique.
Al estallar la Revolución Rusa en 1917 se encontraba en su patria y trabajó activamente en el ámbito cultural hasta 1921 cuando se trasladó a Alemania donde permaneció tres años.
Después estuvo en Sorrento y en 1928 regresó a Rusia donde empezó la etapa de su obra en que sustentó el régimen soviético. Máximo Gorki murió en Moscú, el 18 de junio de 1936.