
La política de independencia de clase persigue afirmar nuestras fuerzas y ampliarnos a otros sectores, desarrollar la conciencia política de las masas para que entiendan la necesidad de llevar adelante el proceso con la movilización popular, tiene como propósito mostrar a la clase obrera y los pueblos el verdadero camino revolucionario por el que deben transitar para conquistar una auténtica emancipación.
El objetivo estratégico de nuestro Partido es llevar a la clase obrera al triunfo de la revolución y a la construcción del socialismo y el comunismo. De ese propósito no nos alejamos, ni perdemos de vista que los enemigos principales de la revolución ecuatoriana son la gran burguesía y el imperialismo, particularmente el estadounidense.
Todo cuanto el Partido del proletariado realiza está supeditado a esa meta. En el escenario actual hemos trabajado por fortalecer y desarrollar la tendencia democrática, progresista y de izquierda y para que en su interior ganen espacio los ideales de la patria nueva y el socialismo. Estas tareas las mantenemos, pues, las consideramos indispensables para el proceso de acumulación de fuerzas.
Nuestro compromiso es con el movimiento popular democrático, progresista y de izquierda que quiere cambios, y no con Correa. Lo apoyamos mientras desarrollaba elementos democratizadores y tenía mayor identificación con el proyecto de cambio por el que luchó y votó nuestro pueblo; a medida que Correa se ha ido alejando del proyecto nuestra crítica ha sido mayor, apostando siempre al movimiento de masas como fuerza de presión al gobierno para que cumpla su cometido, y para confrontar a la derecha que ha trabajado para revertir el proceso, desde fuera y desde dentro del gobierno.
La actual conducta del gobierno lleva a que las fuerzas revolucionarias planteemos nuestra independencia política frente a él. Esto no significa un abandono al proyecto político de cambio, ni la declaratoria de oposición al gobierno. Es una política que ratifica la independencia de clase del proletariado frente a la burguesía, que deja sentado que el proletariado se afirma en su programa y objetivo estratégicos, tiene como propósito mostrar a la clase obrera y los pueblos el verdadero camino revolucionario por el que deben transitar para conquistar una auténtica emancipación.
Con ella buscamos levantar la lucha de las masas por sus reivindicaciones materiales y por sus derechos políticos; enfrentar a quienes aspiran llevar el proyecto político de cambio al fracaso; combatir a la derecha enquistada en el gobierno y fuera de él, que trabaja por anular las conquistas obtenidas; liberar a las masas de la perniciosa influencia de la ideología y la política socialdemócrata del gobierno y del movimiento PAIS.
Esperamos rectificaciones en el gobierno, y la movilización social puede ser importante factor para que eso se produzca. Si así ocurre sabremos reconocerlo y apoyar cuanto beneficie a los intereses populares, al progreso del país y al fortalecimiento de una integración democrática y progresista de los pueblos. Apoyaremos y defenderemos toda acción que esté en correspondencia con el carácter popular, anti oligárquico, patriótico y antiimperialista del proyecto político por el que votó el pueblo.
Esta política responde a un justo análisis del desarrollo de las fuerzas políticas en el país, de los cambios producidos en el gobierno y del estado anímico de los sectores más avanzados de las masas; responde también a un adecuada valoración de la naturaleza de las contradicciones existentes en la sociedad ecuatoriana en su conjunto y de manera particular al interior del movimiento popular; toma en cuenta la necesidad de articular adecuadamente la coyuntura a los objetivos estratégicos del Partido: el triunfo de la revolución y el socialismo.
La política de independencia de clase persigue afirmar nuestras fuerzas y ampliarnos a otros sectores, desarrollar la conciencia política de las masas para que entiendan la necesidad de llevar adelante el proceso con la movilización popular.
Eso demanda del partido del proletariado perfeccionar el trabajo al interior de las organizaciones de masas y frentes políticos, profundizar la política unitaria con los sectores populares y políticos progresistas y de izquierda que han logrado entender la necesidad de enfrentar la conversión del gobierno hacia la derecha con la movilización popular.