
El Programa de Aseguramiento Popular (PAP) Fundación Privada, en sus inicios cubría a 135 mil personas de escasos recursos y que perciben el bono de la pobreza o solidario. La Transmedical Health System -THS, es la única empresa administradora del negocio, al finalizar el 2009 son más de 450 mil usuarios, a los que se les descuenta un dólar mensual de lo que perciben como “ayuda” del gobierno. Esto significa que la aseguradora recibía mensualmente 135 mil dólares, más 50 centavos que entrega el gobierno a través del Ministerio de Bienestar Social, dividido en dos partes, 30 centavos para el pago de la prima de la aseguradora y los 20 restantes son destinados para “gastos administrativos” de la Fundación creada por Nebot para vigilar el Programa de Aseguramiento Popular, por lo que, recibió un monto mensual de 324 mil dólares, que fueron a la chequera de la empresa administradora. La empresa recibió no menos de 2 millones 106 mil dólares anuales, seguros sin ningún esfuerzo y sin mayor inversión. En los actuales momentos las ganancias son aún mayores, razón suficiente para que Nebot defienda a la gallina de los huevos de oro.
Por otro lado, el PAP no recibe un centavo de los fondos del cabildo guayaquileño, pues todos los recursos provienen del gobierno central, el dólar del bono de solidaridad y los 50 centavos del presupuesto del Ministerio de Bienestar Social, en otras palabras es el mismo pueblo el que financia el programa; no hay ni un solo centavo que provenga de las corporaciones o fundaciones a las que el Municipio les ha entregado, mediante concesión u otra figura legal, la prestación de servicios y que se han convertido en negocios lucrativos. Es un negocio redondo en manos de los socialcristianos. Algo parecido con las aseguradoras de accidentes SOAT, que en esencia es una decisión correcta pero los únicos beneficiarios en este negocio son las aseguradoras privadas.
Por lo expuesto anteriormente, la decisión gubernamental de tomar el control de este servicio, es acertada, se trata de fortalecer las instituciones de salud pública, para ello, es necesaria la inversión de grandes cantidades de dinero para la construcción de centros y subcentros que brinden una atención gratuita a los usuarios. Entonces, no se trata del cambio de una empresa privada por otra, como lo plantean los voceros del gobierno, al afirmar que se contrató a la empresa Mega Salud para que asuma la atención médica de los beneficiarios (en vez de Transmedical Health System), en este caso no existe ninguna diferencia, la salud seguirá en manos privadas, aprovechando recursos económicos y de infraestructura del Estado.