El estribillo de la conspiración suena de nuevo y ahora lo cantan a dúo Rafael Correa y Fernando Cordero, que por cierto suena mal por desafinado y mal cantado.
La imposibilidad del bloque de PAIS para aprobar leyes en la Asamblea Nacional por carencia de los votos suficientes para hacerlo la ha sumido en una crisis que para los propósitos políticos del gobierno le resulta fatal. A esa situación se ha llegado no solo por la configuración de los bloques parlamentarios, sino sobre todo por la movilización y presión popular que ha obligado a algunos sectores a cambiar de posición política para no perder espacios o, simplemente, para no desenmascararse. Eso se ha visto con claridad en los debates de las leyes de Aguas y de Educación Superior o en las reformas a la Ley de Hidrocarburos que para aprobarla los asambleístas de PAIS no dieron quórum y así pase por “el ministerio de la ley”. En todo caso, las cosas se presentan así y Cordero no encuentra otra forma para justificar esa incapacidad y debilidad política que en la existencia de una conspiración que está presente solo en su mente y en la de su jefe, Rafael Correa.
Frente a ello, los dos hablan de la posibilidad de acudir a la denominada “muerte cruzada” con la que esperan chantajear a algunos asambleístas que saben que seguramente no retornarán al recinto legislativo en nuevas elecciones; esperan también provocar el rechazo popular en contra de quienes se oponen al contenido de las leyes reaccionarias impulsadas por el gobierno. Advierte Correa que gobernará vía consultas populares, que también es una forma de presionar a los asambleístas, incluyendo a los de su bloque, pues, no son pocos los que en momentos se han salido del rebaño.
El chantaje está a la orden del día, y no es más que eso porque la muerte cruzada en primer lugar afectaría al bloque de PAIS, porque es evidente que en nuevas elecciones no alcanzarían el mismo número de representantes obtenidos cuando aún no se visualizaba la derechización del gobierno, de manera que se convertirían en bloque de minoría.
Ciertamente sí hay una conspiración política en contra del proyecto de cambio por el que votó el pueblo y a la cabeza de ella están Correa, Cordero y el bloque de PAIS. Más aún han logrado subvertirlo y por eso el descontento popular crece.