Un pueblo que se levanta

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El estado de excepción, la brutal represión ejecutada con las técnicas violentas aprendidas durante el correísmo, la presencia del ejército en las calles y carreteras no han frenado la protesta.

En el país se ha producido una explosión social. El paquetazo económico adoptado por el Gobierno ha sido respondido con una masiva y combativa movilización popular en todo el país, que configura un levantamiento popular. El descontento represado durante años, por la violencia desatada durante el régimen correísta, ha sido superado y, hoy, nuestro pueblo nuevamente apuesta a la lucha abierta, al combate en las calles como el camino para hacer escuchar su voz, para enfrentar al gobierno y a quienes apoyan las políticas neoliberales dictadas en acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, incluyendo a la derecha que siempre quiso la eliminación de los subsidios a los combustibles y que, ahora, por cálculo electoral, dice no estar de acuerdo.

El Gobierno y los empresarios que le rodean subestimaron la respuesta popular, ahora deben enfrentar una oleada de protestas que tiene como uno de sus puntos altos la Huelga Nacional del 9 de octubre. Pero  ahí no termina la lucha, seguirá en los días siguientes.

El estado de excepción, brutal represión ejecutada con las técnicas violentas aprendidas durante el correísmo, la presencia del ejército en las calles y carreteras no han frenado la protesta, lo que evidencia su magnitud, el coraje de los combatientes. Es más, en muchos sitios, fuerzas de seguridad han sido acorraladas, detenidas por los pobladores y, en varios sitos, el ejército ha preferido retirarse. El plan de la ministra del Interior y del ministro de Defensa fracasaron. Las masas lo están destrozando.

Fracasa también la intención del correísmo de presentarse como opositor del gobierno. Mayoritarios sectores de la población los señalan como corresponsables de la crisis que vive el país y atracadores de millones de dólares que deben ser recuperados por el Estado. El grito que se escucha en las calles: ¡Ni Correa, ni Moreno, solo el pueblo salva al pueblo! marca la lucha popular con independencia política frente a estas facciones al servicio de la burguesía.

La fuerza de este combate está en la unidad, en la lucha conjunta del movimiento sindical, indígena, estudiantil, del magisterio, de las mujeres… ¡El pueblo está unido! Ahí radica su vitalidad.