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Las leyes de la propaganda son las leyes de la guerra

Martes 17 de agosto de 2010

El propósito de la comunicación históricamente es garantizar la supervivencia de los seres humanos, en toda etapa histórica persigue legitimar el desarrollo de la sociedad. La comunicación es un proceso social y natural, sin embargo, con el aparecimiento de las clases sociales y la lucha entre ellas, adquiere una connotación clasista de acuerdo a los propósitos y contenidos que cada clase la imprime.

Esta comunicación, que se desarrolla en medio de la lucha de clases, es conocida por muchos teóricos como comunicación política. Para los marxista leninistas la propaganda es la comunicación política que desarrollan las clases sociales en la lucha por el poder, es así que

en una sociedad divida en clases sociales las leyes de la comunicación son las mismas leyes de la propaganda y las leyes de la propaganda son la leyes de la guerra.

Por ejemplo la burguesía y el imperialismo dan una gran importancia a la propaganda y la comunicación, despliegan sus mejores y más grandes contingentes. Tienen sus expertos en esta área y conciben ataques que aparecen en primera plana, cuyo impacto es magnificado mediante la utilización de todos los medios de difusión posibles. Saben que un ataque mediático puede causar tanto daño como un ataque militar.

En la lucha de clases, la burguesía no se ha limitado a la utilización de la estrategia militar para atacar a los sectores que se levantan contra su poder, también utilizan la guerra psicológica, la propaganda y los medios de comunicación.

Para el imperialismo las operaciones psicológicas designan un conjunto muy amplio de actividades que van de la propaganda radial a la tortura. Las fuerzas terrestres estadounidenses definen a la guerra psicológica como: “el empleo de medios físicos o morales diferentes a las técnicas militares ortodoxas, medios que buscan: Destruir la voluntad y la capacidad combativa del enemigo, privarlo del apoyo de sus aliados, acrecentar entre las tropas y las de los aliados la voluntad de vencer”.

En varias ocasiones el imperialismo ha utilizado esa línea para atacar a sus detractores, esos mismos mecanismos ha desplegado para destruir la imagen de los grupos vascos, iraquíes, palestinos, colombianos. Siguiendo esa táctica esgrimió una intensa campaña previa al ataque de Angostura en la que se le acusó a las FARC de terroristas y criminales, para justificar así cualquier operación militar, sea de la intensidad que sea.

En el Ecuador, siguiendo esa misma estrategia propagandística, la burguesía y el imperialismo, en contubernio con el gobierno y los grandes medios de comunicación, han dirigido intensas campañas contra los grupos, organizaciones y partidos revolucionarios.

El gobierno ha impulsado una intensa y desmesurada propaganda en contra de los sectores populares, tenemos que desde enero de 2007 se han producido más de 155 enlaces presidenciales y adicional a ello Correa a protagonizado más de 782 cadenas nacionales, de hasta tres horas de duración, los cuales son reproducidos por dos canales de televisión nacionales oficiales, la radio pública y 120 emisoras. Junto a ello, la estructura propagandística del régimen se ha sustentado en una red de medios de comunicación oficialistas que incluye a un canal, una radio estatales y el diario El Telégrafo, un periódico digital, una recién creada agencia de noticias, y diez medios que fueron incautados a los banqueros como los canales GamaTV, TC Televisión y Cable Noticias.

El gobierno no ha medido gasto alguno en la construcción de una propaganda violenta y con la finalidad de destruir la imagen de los dirigentes y lideres de los pueblos, negar la existencia y el rol de las organizaciones sociales y populares.

La propaganda del gobierno comprende cual son sus enemigos, sabe que sus blancos de ataques lo constituyen la izquierda revolucionaria y principalmente los comunistas.

Su propaganda busca desmovilizar, romper la voluntad de acción y la moral de ataque de los trabajadores, la juventud y los pueblos. Intenta fracturar la disciplina y aislar a las organizaciones sociales de sus aliados, para ello pretende desfigurar lo que es un revolucionario, romper la imagen del izquierda y responsabilizar a las organizaciones sociales y populares de la crisis que se vive en las distintas áreas del Ecuador.

En esa misma lid, Correa impulsa en su propaganda criterios para afianzar su base social y ganar aliados, señala que el no es anticapitalista, antiimperialista, antinada y con ello conseguir la confianza de los sectores de la derecha, la confianza de los banqueros, de los grupos pro imperialistas y la embajada norteamericana.