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Declaración de la plenaria de la CIPOML

Domingo 4 de enero de 2015

I
La sesión Plenaria de la Conferencia Internacional de los Partidos y Organizaciones Marxista-Leninistas (CIPOML), con motivo de su XX Aniversario, se ha reunido en Turquía para discutir importantes asuntos de la situación internacional, del trabajo político, de las cuestiones del Frente Popular, y de las orientaciones para la actividad con las mujeres trabajadoras y comunistas en sus respectivos países.
La reunión ha subrayado el compromiso de continuar la lucha contra el capitalismo, el imperialismo y la burguesía internacional, y ha adoptado decisiones sobre el momento actual de la lucha de clases en el mundo y las tareas de la clase obrera
La plenaria de la CIPOML denuncia toda forma de injusticia, la disminución y congelación de salarios, la política de los monopolios imperialistas y sus gobiernos, la acumulación de capital sobre la base de imponer más impuestos y aumentar los precios de bienes y servicios, políticas que provocan la rebeldía y luchas de la clase obrera y de los pueblos.

II
Los defensores del sistema capitalista-imperialista lanzaron la idea de que era posible un mundo democrático, próspero, sin crisis y guerras. Afirmaron que el capitalismo era la única manera para lograr los objetivos y anhelos de los pueblos. Sin embargo, hechos incostestables demuestran, una vez más, que el capitalismo no puede dar ningún futuro mejor a la clase obrera, los trabajadores y los pueblos.
Las fuerzas productivas, la producción industrial y los servicios se desarrollan incesantemente. El desarrollo de estas fuerzas productivas ya no cabe en el marco de las relaciones de producción capitalista. En la actualidad, el nivel de la contradicción entre la socialización de la producción y la apropiación capitalista de los medios de producción, supera todos los momentos anteriores en la historia. El capital financiero, que impone parasitismo y corrupción -que causa súper beneficios en las metrópolis capitalistas se ha desarrollado y extendido hasta los rincones más apartados del mundo.
La subcontratación y fragmentación en tiempo y lugar de los procesos laborales, las jornadas flexibles de trabajo se han generalizado. Sin embargo, se han impuesto la desorganización, el salario bajo, las condiciones primitivas del trabajo, el desempleo y los despidos laborales que aumentan; la explotación capitalista se acrecienta. La intensificación de la explotación y la ganancia del capital monopolista, el empeoramiento de las condiciones del trabajo y de subsistencia, son el factor principal de la contradicción entre el trabajo y el capital.
El desarrollo del capitalismo significa pobreza dentro de la riqueza y aumento de la desigualdad en la distribución. El empobrecimiento y la miseria se extienden. Hasta en los países capitalistas desarrollados de Europa, aumenta el número de familias sin hogar, se extiende la mendicidad y se incrementa la búsqueda de desechos alimenticios en los basureros como cosas habituales. El hambre se ha extendido a otros lugares, más allá de las regiones de sequía y hambruna endémicas de África.
Como consecuencia del capitalismo se incrementa el deterioro y explotación del medio ambiente hasta el punto de ser un problema de tanta gravedad que no se puede dejar de abordar: la erosión de la tierra, la contaminación del agua y el aire, la destrucción de la naturaleza por la búsqueda desenfrenada de ganancias, ha llegado a altos niveles, ha generado grandes cambios climáticos que amenazan el futuro de los seres humanos y demás especies vivientes.
Las contradicciones y la competencia interimperialistas, conllevan una renovación de las alianzas económicas y comerciales que constituyen una nueva ofensiva contra el nivel de vida de los trabajadores y los pueblos. Los acuerdos como el bloque Asia- Pacífico; el BRICS, bajo el liderazgo de China y Rusia; el Tratado de Libre Comercio entre los Estados Unidos de Norteamérica y la Unión Europea, se inscriben en el esfuerzo de los imperialistas y gobiernos burgueses de buscar nuevas áreas de influencia para sus capitales y explotar más aún a la clase obrera, y aumentar la opresión contra los pueblos.
La crisis capitalista que estalló en el 2008, con base en los EEUU, afectó a todos los países. Destruyó fuerzas productivas. Los países imperialistas y capitalistas iniciaron a través de sus gobiernos una política de rescate de empresas utilizando para ese fin miles de millones de dólares y euros. Estos fondos fueron retirados del erario público, de los trabajadores y pueblos a través de los impuestos, provocaron la reducción de salarios, el desempleo y recortes a la seguridad social, entre otras medidas; con lo cual la burguesía ha mostrado una vez más su actitud hostil y de menosprecio a las clases trabajadoras. En varios países, más de 10 millones obreros fueron enviados al paro, se rebajaron hasta un tercio los salarios; se aumentó edad de jubilación; las pensiones de jubilación fueron disminuidas drásticamente.
Todo lo anterior demuestra que el capitalismo carece de conciencia humana. Mientras aumenta la centralización del capital, todo el peso de la crisis recae sobre los obreros y los pueblos oprimidos, con resultados más graves, particularmente en el desempleo, entre las mujeres y los jóvenes.

III.-
Las economías de EEUU y algunos países de Europa en los que se inició un proceso de relativa recuperación y reanimación a partir del 2009, no han logrado mantenerlo; ahora surgen indicios de una nueva crisis. Las deudas contraídas por los Estados para llevar a cabo el rescate de empresas en el 2008, suponen un pesado fardo para las economías de los países capitalistas. Excepto China, todos los países están endeudados.
Actualmente, se observa un descenso en las tasas de crecimiento y también, índices de recesión. Además, en las economías de varios países se pone de manifiesto un crecimiento negativo.
Las cifras de desempleo y pobreza son alarmantes. Según los datos de la Organización Internacional del Trabajo, en el mundo hay 202 millones de desempleados. Las tasas de pobreza del año 2013, muestran la existencia de 1000 millones de personas cuyos ingresos diarios están por debajo de 1 dólar mientras 2.800 millones de personas tienen ingresos diarios de menos de 2 dólares.
448 millones de niños están subalimentados; cada año 30 mil niños mueren por falta de tratamiento de enfermedades curables.
La emigración ha alcanzado un nivel sin precedentes. Con la esperanza de llegar a los países desarrollados, de lograr una vida mejor, un trabajo para ganarse la vida, millones de personas emigran de los países dependientes, donde existe pobreza causada por la rapiña imperialista, donde perduran las guerras regionales.
Un gran número de estas personas (mujeres y niños entre ellos) mueren antes de llegar a donde deseaban. Las que logran llegar, se convierten en víctimas de la discriminación, de asaltos racistas y xenófobos, de condiciones de trabajo más precarios con sueldos más bajos.

IV.-
Las contradicciones entre los imperialistas se agudizan y la disputa interimperialista crece.
Las afirmaciones de los que preconizan “la globalización”, sobre la base de manipular el desarrollo de la tendencia a la integración de la economía mundial, dicen que “ya no existe el imperialismo viejo”, que “el análisis sobre imperialismo está obsoleto, superado”. Todo eso no es más que propaganda de los propios imperialistas.
La hegemonía del capital financiero cuyas redes se siguen expandiendo a todo el mundo, las especulaciones financieras con el propósito de la rapiña monopolista que incluyen el máximo aprovechamiento de los recursos estatales son reales y su existencia no necesita pruebas.
Por un lado, el número de millonarios aumentan cada día, y lo mismo sucede con los beneficios de los monopolios de inversión y de los bancos. Por otro lado, las masas obreras y trabajadoras crecen de manera incesante, pero sus condiciones de trabajo empeoran y su miseria se profundiza. Son hechos también reales que no requieren pruebas.
Continúan las guerras regionales y las intervenciones imperialistas; las contradicciones y la lucha por la hegemonía entre los estados imperialistas se agudizan. No se puede decir que los estados burgueses reaccionarios e imperialistas actúan sólo fuera de su país, sólo en el expansionismo, sin que les importe la consolidación de “el frente interno”; la expansión del imperialismo se realiza también con la explotación de la clase obrera de sus propios países.
Después dela derrota del movimiento obrero y la desaparición del socialismo, el mundo se ha convertido en un espacio de relaciones políticas burguesas, en un mundo completamente reaccionario.
Las normativas del llamado “Estado social” se consideraron innecesarias y aceleradamente se aplican medidas políticas “neoliberales”. La burguesía, con su triunfo sobre el movimiento obrero y la desorganización del mismo, lleva a cabo una ofensiva cada vez más reaccionaria en todos los países.
La democracia burguesa, cuya duplicidad y formalismo es indiscutible respecto al tema de la igualdad y la libertad, es aún más retrograda con el “proceso neoliberal”.
La reacción ataca todos los espacios ideológicos, políticos, culturales, morales y judiciales. El crecimiento del conservadurismo junto a los “valores” medievales, es la característica determinante del desarrollo actual. Las organizaciones como Al Kaeda y el Estado Islámico, potenciadas en estas circunstancias, se han convertido en instrumentos útiles de la burguesía internacional y del imperialismo.
El imperialismo y el capital financiero, apoyan a la reacción, particularmente la medieval, y la convierten en base fundamental de su hegemonía.
Incluso los países capitalistas donde la democracia burguesa es relativamente avanzada, destacan las tendencias fascistas y el Estado policial. En los últimos tiempos, son aleccionadores los acontecimientos ocurridos en Ucrania, que ponen de manifiesto los límites de la democracia burguesa.
En Ucrania, centro de conflictos entre las potencias imperialistas, los países capitalistas desarrollados que se consideran “cuna de la democracia avanzada” no tienen reparos en apoyar abiertamente a las fuerzas neonazis y fascistas.

V
La lucha de los trabajadores y los pueblos constituye la otra cara de la moneda.
La rabia y el descontento, acumulados a causa de la crueldad de la ofensiva económico-social del reaccionarismo monopolista, ha provocado levantamientos populares y luchas masivas. Los últimos años están llenos de ejemplos de los movimientos populares surgidos como respuesta ante la ofensiva de la reacción, de la burguesía internacional y del imperialismo.
Estas movilizaciones populares, las huelgas y grandes protestas, los levantamientos y las rebeliones, aunque todavía no han conseguido minar la reacción de la burguesía, son una perspectiva para su desarrollo en un futuro mediato.
En el Próximo Oriente, dividido en fronteras artificiales por el imperialismo y sus aliados, que no reconocen el derecho autodeterminación de los pueblos, se está desintegrando el “estatus” formulado hace cien años.
Siria, el país que ha perdido su integridad territorial, busca su futuro con el fin de la guerra civil. Es evidente que Iraq, el país que nunca ha llegado a ser firmemente organizado, integrado, influido por la guerra civil siria, no puede seguir como hasta hoy. El futuro de este país, será determinado por la lucha de los pueblos iraquíes de todas las creencias y nacionalidades, que se han visto arrastrados a conflictos y divisiones sectoriales y étnicas.
El futuro de Egipto está vinculado al resultado de la lucha entre el pueblo y la reacción nacional e internacional.
El pueblo kurdo ha dado pasos importantes para determinar su propio futuro, estableciendo mandatos democráticos en tres Cantones; uniéndose con las naciones de Rojava (Kurdistán Occidental).
Ante la ofensiva sionista israelí, sigue la lucha del pueblo palestino por la autodeterminación y por organizarse como Estado.
Las huelgas y protestas en España, Sudáfrica, Portugal, Bélgica, Italia y Francia, han aparecido como sujetos nuevos y dinámicos de la lucha.
En Túnez, la lucha por los derechos y las libertades crece y el Frente Popular se fortalece.
El pueblo de Burkina Faso lleva a cabo una lucha revolucionaria para tomar en sus manos su futuro, derrotando una dictadura tras otra.
En los países árabes del Próximo Oriente y África del Norte, los pueblos luchan contra el reaccionarismo religioso y los gobiernos aliados del imperialismo.
En Turquía, la resistencia de Gezi, de junio, en Taksım; en Brasil las protestas contra el aumento de las tarifas; en Chile las manifestaciones estudiantiles, han aumentado la confianza en sí mismos de los jóvenes que exigen democracia y libertad.
Las luchas surgidas en América Latina, particularmente en México, Ecuador, República Dominicana, se fortalecen.
En las resistencias y movilizaciones populares que se dan en estos países, se destaca la masiva participación y la actitud resistente de las trabajadoras. Esta situación también señala concretamente el papel determinante de las mujeres en el avance de la lucha de la clase obrera y los pueblos.

VI
Es evidente que estas movilizaciones, resistencias y huelgas, son una fuente de esperanza en la lucha de la clase obrera y los pueblos. Sin embargo, las masivas movilizaciones de obreros y de pueblos, tienen también la debilidad de la falta de organización y de conciencia, y en el nivel de la vanguardia y la participación de la clase obrera como clase independiente.
Las movilizaciones populares de los últimos años muestran que todavía no hemos superado la desorganización causada por la derrota sufrida por la clase obrera.
Nuestra tarea inmediata y concreta es cambiar esta situación. No podrán tener un éxito definitivo las movilizaciones desorganizadas, que no tienen un programa revolucionario, con demandas independientes, aunque pueden lograr algunos avances sobre la reacción burguesa.
En este tema la responsabilidad pertenece a nuestros partidos y a nuestras organizaciones. Multiplicarse en los medios obreros y trabajadores; reconocer las demandas inmediatas democráticas y económicas y vincular la lucha a la victoria de la revolución y del socialismo, es la única vía. Las condiciones objetivas para el socialismo están más maduras que nunca, sin embargo, obligan de manera incuestionable a la unidad y organización de la clase obrera y los trabajadores.

VII
Hoy, como ayer, la revolución requiere alianzas estratégicas. Alianzas de clase construidas en la acción, que respondan a las necesidades políticas prácticas de la lucha, con formas diversas. La clase obrera, los trabajadores y los pueblos oprimidos, avanzan en sus luchas para repeler los ataques construyendo alianzas parciales y temporales. Lo fundamental es crear estas alianzas en torno a programas de lucha que incluyan demandas concretas e inmediatas de la clase obrera y los pueblos oprimidos. La tarea actual de lograr unidad, alianzas, de construir Frentes Populares, es ineluctable, como lo fueron los frentes unitarios contra el fascismo en el pasado.
Esto es especialmente importante, para aumentar la potencia política e ideológica de la clase obrera y de nuestros partidos, y para crear y desarrollar las organizaciones populares que hagan avanzar el carro de la historia.

VIII
Hay países donde los ideólogos y portavoces de los partidos y organizaciones oportunistas y revisionistas inventan cada día “nuevas” ideas y proclamas y tratan de tergiversar la lucha de clases.
En Brasil, el gobierno de la socialdemocracia, en España Podemos, en Grecia “el izquierdismo” del SYRIZA etc. son ejemplos actuales. Por otro lado, los gobiernos “progresistas”, se agotan, pierden terreno y prestigio en América Latina.
Una vez más los acontecimientos demuestran que el reformismo y el liberalismo no tiene nada que dar a la clase obrera y a los pueblos.
Otra mistificación es el supuesto progresismo del imperialismo ruso y chino ante el imperialismo estadounidense y sus socios occidentales; lo cual cae por su propio peso, pues sus confrontaciones responden a la preservación y expansión de sus intereses. Esto no es más que el embellecimiento de la reacción burguesa y del capitalismo imperialista.

IX
Los acontecimientos actuales confirman que la lucha de clases es el motor de la historia, que la clase obrera es la fuerza fundamental y de vanguardia de la revolución y del socialismo.
Con esta certeza llamamos a los trabajadores y los pueblos de todos los países, a los jóvenes, los científicos y los intelectuales progresistas del mundo a unirse y elevar la lucha contra la burguesía internacional, la reacción y el imperialismo.
En este proceso, la Conferencia de Partidos y Organizaciones Marxistas- Leninistas asumirá todas las responsabilidades y cumplirá las tareas necesarias.

CIPOML, Turquía, Noviembre, 2014.

Organización Para La Construcción Del Partido Comunista Obrero De Alemania
Partido Comunista De Benín
Partido Comunista Revolucionario Voltaico (Burquina Fasso)
Partido Comunista Revolucionario – Brasil
Partido Comunista De Colombia (Marxista Leninista)
Partido Comunista De Los Trabajadores De Dinamarca
Partido Comunista Marxista Leninista Del Ecuador
Partido Comunista De España (Marxista Leninista)
Partido Comunista De Los Obreros De Francia
Movimiento Por La Reorganización Del Kke (1918-1955) Grecia
Organización Democracia Revolucionaria De India
Partido Del Trabajo De Irán (Toufan)
Plataforma Comunista De Italia
Vía Democrática De Marruecos
Partido Comunista De México (Marxista Leninista)
Frente De Trabajadores De Pakistán
Partido Comunista Peruano (Marxista Leninista)
Partido Comunista Del Trabajo De Republica Dominicana
Partido De Los Obreros De Túnez
Partido Del Trabajo De Turquía
Partido Comunista Marxista Leninista De Venezuela