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EL PARTIDO COMUNISTA MARXISTA LENINISTA DEL ECUADOR, FRENTE A LAS ELECCIONES LEGISLATIVAS DE VENEZUELA

Miércoles 9 de diciembre de 2015

El día 6 de diciembre se llevaron a cabo las elecciones para integrar la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela y en ese proceso el gobierno de Nicolás Maduro, del Partido Socialista Unificado, PSUV, sufrieron una dura derrota política y electoral que los revolucionarios, la izquierda, los hombres y mujeres progresistas y demócratas, debemos examinarla cuidadosamente, sacar las mejores lecciones de este revés en el proceso bolivariano de Venezuela, esclarecer su verdadera dimensión, para la continuación de la lucha en contra del imperialismo y la burguesía, por el impulso de los procesos de emancipación social y nacional en nuestros países.

En un primer plano, es necesario destacar que desde los orígenes del proceso bolivariano, el imperialismo principalmente estadounidense intensificó una abierta y a la vez soterrada campaña de ataques, tramas y conspiraciones, violatorias a la soberanía de ese país, alentando por todos los medios a grupos de derecha internos, reaccionarios, agentes y mercenarios, para atentar contra ese proceso político progresista, democrático, de activa participación de las masas populares –especialmente en la época de Hugo Chávez- y en el que se ganaron importantes conquistas sociales y se expresaron firmes posiciones soberanas, patrióticas y nacionalistas.

Esto significaba oponerse al dominio imperialista, a la hegemonía en el poder de la casta oligárquica que se había enseñoreado en la escena política y económica venezolana durante décadas. Se nacionalizaron, estatizaron y expropiaron empresas monopólicas imperialistas y de la gran burguesía, sus negocios levantados a costa de la explotación del pueblos; se invirtieron recursos para el desarrollo de la economía nacional y se emprendieron las “misiones” que iban dirigidas a atender y mejorar la vida de los trabajadores, campesinos y los sectores populares.

Pero frente a las acciones del imperialismo y los enemigos internos, frente a las exigencias del pueblo para profundizar los cambios, se instaló desde el poder un curso reformista que descuidó el avance de la conciencia y la organización de las masas populares; se instauraron una serie de políticas asistencialistas y clientelares, abandonando las promesas con las que llegaron al poder, sin adoptar medidas serias que conduzcan a una verdadera transformación del país, ni garantizar la profundización de las conquistas políticas y sociales que eran urgentes y necesarias.

La llamada “revolución bolivariana” se inspiró en el famoso “socialismo del siglo XXI”, cuyas formulaciones erráticas, sin un claro contenido a favor de las clases oprimidas, se aplicó en el quehacer de grupos y sectores que se formaron en el ámbito administrativo, económico y militar de quienes se hallan a la cabeza de ese gobierno y que en los hechos, no lograron representar fidedignamente las verdaderas aspiraciones de los trabajadores y de los pueblos, sus sentidos anhelos de cambio, sino que han defendido inmediatas ambiciones de grupo.

Para nadie es desconocido que muchos de esos grupos han caído en prácticas de corrupción, dándole la espalda a las sentidas aspiraciones populares, interfiriendo o desviando el curso de programas y acciones que tenían esos propósitos, lo que junto a la labor incesante de la derecha reaccionaria, apoyada por la acción del imperialismo, fermentó el descontento, la desazón y la falta de confianza de los sectores populares al avance del proceso social, que no ha tenido una clara y consecuente posición de izquierda y en el que la política reformista está presente en la conducción de ese mismo proceso.

Estos elementos, entre otros, constituyen la causa principal de esta derrota, que para la visión de los pueblos generalmente es vista como una derrota de la revolución, de la izquierda, del socialismo y que la reacción anticomunista se aprovecha de ella para favorecer sus retardatarios intereses, del imperialismo, la burguesía y de todos quienes se oponen al progreso social.

Con este motivo, la campaña anticomunista en contra de la revolución y el socialismo, se intensifica, la labor de confusión de los círculos imperialistas y de los contrarrevolucionarios derechistas trata de cobrar fuerza, cuando se señala que los regímenes llamados alternativos son de “izquierda”, “socialistas” como en el caso del gobierno de Correa o de Dilma Rousseff, de Cristina Kirschner, para tratar de anotarse s una victoria contra la revolución y el socialismo, contra la izquierda y sacar ventaja de ella para sus designios antipopulares y antinacionales.

La derrota de las elecciones legislativas en Venezuela, de hecho son un duro golpe para un proceso progresista, democrático, pero vale entender y difundir que las consecuentes posiciones de izquierda y revolucionarias guardan distancia en sus concepciones y prácticas a las del reformismo y el oportunismo, y que las aspiraciones de los trabajadores, la juventud y los pueblos, deben ser conducidas por un rumbo que, combatiendo esas posiciones, aclarando con la verdad y la práctica revolucionaria, es preciso continuar en la lucha contra el imperialismo, la burguesía, el reformismo y los oportunistas.

Tenemos confianza que de esta derrota se deben sacar valiosas lecciones que nos permitan a los verdaderos revolucionarios rehacer en Venezuela y en nuestros países, los procesos de emancipación.

En el Ecuador, se levanta vigorosa la Oposición Popular a un gobierno que nada tiene de revolucionario, de izquierda, ni de socialista, sino que sirve a los intereses de los monopolios y de la burguesía. La movilización, la protesta y la indignación crecen, con el empuje de los trabajadores y de los pueblos que buscan labrar su propio destino, siguiendo un camino independiente, propio, que les lleve con su unidad, lucha y organización a construir un Ecuador diferente, de bienestar verdadero para las mayorías.

PARTIDO COMUNISTA MARXISTA LENINISTA DEL ECUADOR

Diciembre 8 de 2015.