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Década perdida

Martes 17 de enero de 2017

Ha sido un década ganada para los banqueros que han tenido altas ganancias en estos años y para ese puñado de funcionarios que han robado a manos llenas los recursos del Estado.

La concentración convocada por el Gobierno en Guayaquil para festejar los diez años de la “revolución ciudadana” se produjo como se preveía: gente forzada a asistir desde todas las provincias con amenazas de perder su empleo o movilizada a cambio de un pago; un discurso de Correa exaltando logros que no existen; y, el aprovechamiento de fondos del Estado para promover las candidaturas de Alianza País, particularmente de Moreno y Glas.

También era previsible que al centro de todo ello esté la frase traída desde Argentina “La década ganada”, lo cual es cierto solo para muy pocos: para los banqueros que han tenido altas ganancias en estos años y para ese puñado de funcionarios que han robado a manos llenas los recursos del Estado, como en los casos Petroecuador y Odebrecht, para citar los más escandalosos.

Para el resto de ecuatorianos y para el país en general no hay una “década ganada”. Los cinco trimestres últimos, de manera consecutiva, la economía ecuatoriana ha ido a la baja al punto de vivir una compleja crisis económica con graves efectos sociales. Este año, debido al desenfrenado endeudamiento externo, el Estado deberá destinar alrededor de 7 mil millones de dólares para cubrir intereses y amortizaciones de la deuda externa; mensualmente se requiere 2850 millones de dólares de gastos estatales y se obtienen solamente 1300 millones como ingresos permanentes. A pesar de ello Correa habla de extraordinaria recuperación económica.

En el curso de estos años 6 mil escuelas fueron cerradas, afectando a decenas de miles de niños; 650 mil jóvenes no han podido ingresar a las universidades y no encuentran una plaza de trabajo; más de 350 mil hombres y mujeres perdieron su empleo en el año anterior por efecto de la crisis; seis de cada cuatro ecuatorianos viven en la desocupación o subempleo; se impuso a los empleados estatales la figura de renuncia obligatoria; el Gobierno se apropió del dinero depositado en los fondos de cesantía de varias instituciones sociales y estatales y del 40% de las pensiones que éste debe entregar a los jubilados; se han saqueado los recursos naturales a capitales extranjeros; se ha enjuiciado y encarcelado a más de 400 ecuatorianos por protestar en contra de la política gubernamental.

Y aún así hablan de una década ganada.