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Cerrar el paso al correísmo

Martes 7 de marzo de 2017

Este Impedir el triunfo del correísmo no significa depositar confianza alguna en Guillermo Lasso. Uno y otro son representantes de las clases dominantes, pero, no hay duda alguna que el correísmo es hoy el enemigo principal de los trabajadores y los pueblos del Ecuador.

A pocos días de la segunda vuelta electoral el correísmo ha puesto en tensión todos los recursos que se encuentran a su alcance para intentar revertir la tendencia que se mostró en las votaciones del pasado 19 de febrero, esto es, que alrededor del 60% de ecuatorianos sufragó en contra de la candidaturas gobiernistas, esperanzados en conquistar un cambio.

Si esa base social repite su conducta política en las elecciones del próximo 2 de abril se sellaría el fin de régimen correísta; sin embargo el fenómeno no es tan simple ni sencillo, lo que hace prever un reñido y estrecho resultado electoral.

Si en el curso de la primera vuelta los candidatos gobiernistas soltaron las riendas de la demagogia, ahora ésta no tiene límites. Entregan títulos de propiedad de tierras a pobladores a los que antes los expulsaron de las mismas acusándoles de invasores; ofrecen las mejores universidades a provincias que les negaron durante toda esta década; inauguran obras inconclusas; inscriben en proyectos habitacionales inexistentes. Los empleados públicos son objeto de chantajes y mayores presiones, no solo para que voten por el Moreno, sino, sobre todo, para que hagan campaña a su favor, a riesgo de inmediatamente perder sus empleos si no lo hacen.

Son acciones desesperadas porque el correísmo siente que llega su fin; sin embargo, no hay que subestimar el efecto que pueden producir a su favor, los sectores más empobrecidos son susceptibles de caer en la manipulación de sus necesidades.

La lucha de los trabajadores y los pueblos del Ecuador, que en los últimos años puso al centro de su accionar la exigencia ¡Fuera Correa! continúa, esta vez en el terreno de la elecciones. Esa bandera de lucha ahora implica desarrollar una amplia campaña de esclarecimiento entre las masas de la naturaleza reaccionaria y antipopular del correísmo para cerrarle el paso.

Impedir el triunfo del correísmo no significa depositar confianza alguna en Guillermo Lasso. Uno y otro son representantes de las clases dominantes, pero, no hay duda alguna que el correísmo es hoy el enemigo principal de los trabajadores y los pueblos del Ecuador.