Semanario En Marcha

Órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador PCMLE

Portada del sitio > País > Correísmo garantía de impunidad

Feriado bancario

Correísmo garantía de impunidad

Miércoles 15 de marzo de 2017

Tras una década el correísmo pretendió cerrar este caso, pero en realidad lo que intenta es encubrir los delitos del mayor atraco financiero del siglo XX.

El feriado bancario tuvo implicaciones económicas y sociales mucho más profundas que las ocasionadas por los conflictos bélicos con el Perú. Muerte, pobreza, migración, hambre, desempleo, deudas fueron sus secuelas, incluso hasta la presente.

El día de la mujer trabajadora de 1999, una mujer, Ana Lucía Armijos, Presidenta de la Junta Monetaria, anunció la medida del feriado bancario que era un día sin atención al público. Luego se amplió a una semana, pero el verdadero golpe fue el decreto 685 del 16 de marzo de 1999 en el que Jamil Mahuad, Presidente del Ecuador en esa época, dispuso que los dineros depositados por los ecuatorianos -más de dos billones de sucres- no se los podía retirar sino es a través de Certificados de Depósitos Reprogramados (CDR), que eran papeles que se los podía negociar en el mercado y utilizarlos para pagar acreencias. Pero nadie los aceptaba.

Los beneficiarios y perjudicados

Los jubilados y quienes vendieron sus renuncias seguramente están entre los principales perjudicados. Tenían millones de sucres depositados. Los necesitaban para sobrevivir, comprar alimentos, medicinas, pagar deudas, etc. Los CDRs no les servían. La desesperación fue tal que algunos tomaron la decisión de suicidarse, mientras a otros la tensión los llevó a la muerte. Nunca se logró cuantificar el número de muertes por esta causa.

Las empresas con CDRs no podían pagar salarios, a proveedores, etc. muchas cerraron o quebraron, el desempleo se incrementó al 14.4%.

Más de un millón de ecuatorianos abandonaron el país buscando nuevos derroteros. Fue tal la desesperación que prefirieron la inestabilidad de una migración ilegal.

El 9 de enero de 2000, Mahuad decretó la dolarización a un cambio de 25 mil sucres por dólar. Alguien como un jubilado que tenía 40 millones de sucres, casi una fortuna, canjeó sus CDRs a dólares debiendo conformarse con apenas 1600 dólares, que, además, para verlos en efectivo los debía negociar hasta con el 50% de pérdida.

Pero hubo beneficiarios. Quien debía en sucres pudo ver cómo sus deudas se licuaban. Entre ellos estuvieron los banqueros que recibieron miles de millones de sucres en préstamos del Estado. Quienes como los propios banqueros que compraron CDRs a mitad de precio, para luego venderlos a la Corporación Financiera Nacional (CFN) a su valor nominal.

Los responsables

Las disposiciones legales en el ámbito financiero emitidas en el gobierno de Sixto Durán Ballen para profundizar el neoliberalismo fueron el inicio de la debacle, se unieron a las medidas del Presidente Bucaram, que abrió las puertas a los manejos turbios. La propia Constitución de 1998 dispuso que el Estado entregue créditos a los bancos “para enfrentar la crisis”.

No cabe duda que los banqueros, en su conjunto, estuvieron tras estas decisiones políticas. A algunos de ellos les tocó firmar documentos, otros solo hicieron “lobbing”, otros financiaron campañas, pero todos salieron beneficiados, incluso los más de ochenta que fueron acusados, pero que jamás siquiera fueron perseguidos. Otros que se los implicó, incluso forman parte del correísmo, como es el caso del embajador Juan Falconí Puig. Algunos nuevos ricos del correísmo lograron comprar bienes incautados a precio de gallina enferma.

Es cierto que parte de las causas de esta debacle fueron factores como la baja del precio del petróleo, el fenómeno del Niño, las secuelas de la guerra del Cenepa, pero es la ambición de los banqueros la que rompió el saco y los llevó a utilizar los dineros de sus depositantes para financiar los negocios suyos y de sus allegados, en lo que se denominó “créditos vinculados”. Se gastaron plata ajena. Ellos magnificaron la crisis.

La creación de la Agencia de Garantía de Depósitos (AGD) fue una pantomima para encubrir los mecanismos de trasladar al Estado las pérdidas de los banqueros que solo fueron responsables de devolver los dineros hasta el monto de sus capitales, valores totalmente insuficientes, mientras sus patrimonios personales permanecieron intactos. El Estado cubrió la pérdida desembolsando 8600 millones de dólares.

El desenlace

El correísmo, tras diez años, no cerró el caso, aunque así lo anunció. Habla con fuerza sobre el tema pero en los hechos no pasa nada. Ningún banquero prófugo fue capturado. Los “deudores de buena fe” que por tener créditos fueron involucrados, aun no terminan su viacrucis. La AGD se cerró y sus documentos fueron a parar a manos de Pedro Delgado, en el fideicomiso “no mas impunidad”. Delgado ahora es prófugo, el fideicomiso es simplemente un basurero de CDRs y documentos a los que no se les quiere dar vida jurídica para recuperar el dinero.

El correísmo casi como lo recibió va a entregar este caso. Los responsables han logrado ocultar sus nombres y llevarse buena parte del dinero, los perjudicados nunca lograron recuperarlo totalmente. Eso es encubrimiento.