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Un nuevo presidente, viejo gobierno

Miércoles 26 de abril de 2017

Lenín Moreno es la continuación del correísmo que, tras diez años en el poder, ha demostrado que representa los intereses de la burguesía y el capital financiero imperialista.

Estamos a pocos días de que Lenín Moreno se posesione como nuevo presidente de la República, tras un proceso electoral a toda vista fraudulento. El Ecuador tendrá un nuevo mandatario pero no un nuevo gobierno, pues, Moreno es la continuación del correísmo que, tras diez años en el poder, ha demostrado que representa los intereses de la burguesía y el capital financiero imperialista.

No puede crearse expectativas positivas frente a esta nueva etapa del correísmo, no solo porque el pueblo ecuatoriano ya tiene la experiencia de estos años en los que los gobernantes orientaron su gestión para beneficiar a los capitales extranjeros, a través de entregar nuestros recursos mineros y petroleros a las compañías extranjeras y con una política de agresivo endeudamiento externo, o porque conoce cómo ha reprimido la protesta social cuando ha intentado levantar su voz en rechazo a la conculcación de sus derechos o por la aplicación de políticas abiertamente antipopulares. De hecho, alrededor del cincuenta por ciento de ecuatorianos no confían en la nueva administración, por ello no votaron a su favor.

Si se inaugura una nueva etapa del mismo correísmo, aunque Moreno intente darle un aparente “toque” distinto, es evidente que el pueblo debe mantener la oposición a este proyecto político de derecha que se recubre con un discurso de seudo izquierda. Conducta política que debe combinar la exigencia de que se atiendan y resuelvan las reivindicaciones más sentidas (materiales y políticas) de los trabajadores y el pueblo, así como también el cumplimiento de todas las ofertas electorales realizadas durante la campaña electoral. ¡Que no nos vengan con el cuento de que requieren una tregua, si ya han permanecido una década en el poder!

Las demandas de los trabajadores y los pueblos, que deben apoyarse en distinta formas de protesta y participación política, requieren del fortalecimiento de la unidad popular que se ha venido gestando en el curso de estos años, contra la que ha actuado el gobierno para debilitar las fuerzas del movimiento popular.

Unidad popular y lucha para hacer frente a un gobierno que engaña a los ecuatorianos, es la consigna que debe estar presente en la acción del movimiento social.