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Venezuela

Constituyente para dirimir la confrontación

Martes 9 de mayo de 2017

Esta opción política deberá permitir corregir el rumbo del proceso, la acción de los trabajadores y pueblos puede permitir su radicalización

La semana pasada el presidente de Venezuela Nicolás Maduro convocó, de acuerdo a lo establecido en la Constitución de ese país, a Asamblea Constituyente con el fin de reformar la Carta Magna y dar una salida a la grave crisis política que vive la hermana república.

El gobierno de Maduro arrinconado toma esta medida como un mecanismo para salir de la crisis misma que en las últimas semanas se ha caracterizado por una creciente confrontación al interior del gobierno (entre los sectores de la nueva burguesía como aquellos sectores populares que exigen regresar a los orígenes del proyecto), así como de éste con los sectores de la oposición. Las fuerzas gubernamentales apuntan con esto a dirimir las controversias recurriendo a una acción político-jurídica que permita movilizar a las masas populares y sociales.

El decreto de convocatoria firmado por Maduro establece que: “Los y las integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente Originaria serán elegidos o elegidas en los ámbitos sectoriales y territoriales, bajo la rectoría del Consejo Nacional Electoral, mediante el voto universal, directo y secreto; con el interés supremo de preservar y profundizar los valores constitucionales de libertad, igualdad, justicia e inmunidad de la República y autodeterminación del pueblo”, estableciendo de esta manera 500 constituyentes distribuidos así: 250 por ámbitos territoriales y 250 por ámbito sectorial como trabajadores, empresarios, educadores, jóvenes, mujeres, pensionistas, pueblos indígenas, campesinos, entre otros.

Esta medida, entre otras cosas, demuestra el agotamiento del proyecto “progresista”. El llamado a una constituyente significa que la Constitución ha llegado a un límite y requiere reformas. El gobierno debería ser honesto y dar a conocer los límites de la Carta Magna y explicar a los trabajadores y pueblos la propuesta de reforma que pretende empujar, caso contrario estaría manipulando las reivindicaciones que existen en estos sectores para tratar de recuperar el prestigio y la legitimidad.

La respuesta del MUD (Mesa de la Unidad Democrática) y la derecha venezolana ha sido adversa a la propuesta, lo que más allá de las protestas le pone en una encrucijada: o acuden a la convocatoria o no, dividirse o ir juntos. Sobre ellos recae el peso de no haber participado en las elecciones parlamentarias nacionales del 2005 y dejar el paso para la consolidación del proceso chavista en ese entonces.

Es una convocatoria en un momento no muy apropiado, pues si lo hubiese realizado con anterioridad, incluso habrían podido neutralizar los intentos desestabilizadores que se dan desde la OEA. Hoy el gobierno juega a ganar la iniciativa, trata de recuperar base social que el chavismo ha perdido en los últimos años, a causa de la grave crisis económica, los casos de corrupción y las actitudes timoratas e inconsecuentes con el proceso del propio mandatario.

El movimiento obrero y popular debe aprovechar esta ocasión para levantar sus opiniones, sus críticas sobre el proyecto, actuando con independencia de clase y autonomía del propio gobierno. Si Maduro y los demás sectores del gobierno son consecuentes, deberían asumir la plataforma que los trabajadores levanten, caso contrario reafirmarían una traición e hipotecarían los triunfos alcanzados.