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Órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador PCMLE

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Los pilares organizativos del partido marxista leninista

Parte II

Martes 16 de mayo de 2017

“Concebimos que las masas populares son quienes deben ser siempre y en todos los terrenos los protagonistas de la historia. Solo cuando los partidos comunistas se han burocratizado, degenerados ideológicamente, y han perdido su carácter de vanguardia revolucionaria al servicio de la clase obrera y los pueblos, estos les han dado la espalda. Los proletarios y los comunistas, los trabajadores y los pueblos jamás debemos romper los lazos que nos unen”. (Tomado de: “Proclama Comunista a los trabajadores y los pueblos)

Señalamos en la edición anterior que los principios leninistas de organización fueron asumidos por los revolucionarios rusos y, posteriormente, tomados por el movimiento comunista internacional. Claro que para que esto último ocurra debieron pasar algunos años y, sobre todo, un acontecimiento extraordinario: la Revolución de Octubre de 1917 que, entre sus diversas tareas inmediatas, se planteó la urgencia de constituir una nueva organización internacional que agrupe a los auténticos partidos comunistas, la Tercera Internacional, formalmente constituida en marzo de 1919, que adoptó el nombre de Internacional Comunista.

Sus resoluciones -en el ámbito relacionado a las características que deben tener los partidos comunistas- se atienen a los principios leninistas a los que hemos hecho referencia. En la “Resolución sobre el papel del partido comunista en la revolución proletaria”, adoptada en su II Congreso (1920), se establece que “el partido comunista es una fracción de la clase obrera y desde luego es su fracción más avanzada, la más consciente y, por consiguiente, la más revolucionaria”, y que “el Partido comunista constituye la fuerza organizadora y política, con ayuda de la cual la fracción más adelantada de la clase obrera dirige por el buen camino a las masas del proletariado y del semiproletariado”. De esta forma se deja sentado que el militante del partido debe reunir características particulares, que no se presentan en todas las personas, que éstas se comprueban o confirman en la acción práctica, en la lucha política diaria; y, que el Partido cumple la función de vanguardia revolucionaria. Este mismo criterio es planteado un año después, en el III Congreso de la I. C. (1921) en los siguientes términos: “La organización de los partidos comunistas es la organización de la dirección comunista en la revolución proletaria”, y para que el partido pueda cumplir a cabalidad esa función se establece que “la tarea esencial de organización que se nos impone es la siguiente: formación, organización y educación de un Partido comunista puro y realmente dirigente para guiar al movimiento revolucionario proletario”.

El rol dirigente, de vanguardia en la lucha revolucionaria de la clase obrera y el pueblo, para poner fin a la dominación burguesa, se expresa en los ámbitos ideológico, político, organizativo y se materializa en la relación directa y permanente con las masas. Por ello la I.C. puso en juego todas sus capacidades para encontrar los mecanismos –a través de líneas políticas y formas organizativas- que permitan establecer y mantener esa relación. “La tarea más importante de un partido realmente comunista consiste en permanecer siempre en contacto con las organizaciones proletarias más amplias… (y que) los comunistas consideran como su tarea principal un trabajo sistemático de educación y organización en el seno de esas organizaciones” se señala en la resolución del II Congreso, mientras el III Congreso dice que “una buena dirección supone además la vinculación más estrecha con las masas proletarias. Sin esta vinculación, el Comité dirigente nunca guiará a las masas. En el mejor de los casos solo podrá seguirla.”

Nuestro Partido se atiene a esos criterios. En la Declaración de Principios establecemos que el PCMLE es la vanguardia consciente de la clase obrera, su más alto destacamento de organización de clase; que se guía por las normas leninistas de organización (que tienen como principio básico el centralismo democrático); y, en su Estatuto se establecen los requisitos que deben cumplir quienes ingresan a su filas en situación de militantes. Sostiene –además- como condición indispensable para el desarrollo de la acción revolucionaria su vinculación ideológica, política y orgánica con las masas, para conducirlas a la lucha cada vez más frontal y generalizada en contra de sus enemigos de clase.

La Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista Leninistas, CIPOML, es, igualmente, heredera de los postulados leninistas. En sus “Normas de Organización” se reivindica como “continuadora de la organización internacional de los trabajadores y los comunistas iniciada por la clase obrera de Europa y la labor infatigable de Carlos Marx y Federico Engels que se expresó en la Asociación Internacional de los Trabajadores, que continuó en la primera etapa de la II Internacional, que se desarrolló en la Internacional Comunista fundada por Lenin y Stalin, en la Komintern, y posteriormente en el período revolucionario de la Kominform”.

En nuestra práctica diaria, los marxista leninistas hacemos esfuerzos por cumplir a cabalidad estos preceptos, porque entendemos que son fundamentales para garantizar el triunfo de la revolución.