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Los hechos dirán a dónde va el Gobierno

Jueves 29 de junio de 2017

Aún entendiendo que estamos frente a un gobierno continuista del nefasto correísmo –sobre lo cual hay claras demostraciones-, el movimiento popular organizado no debe aislarse de este llamado y tiene que participar en él, a fin de hacer conocer al país una serie de propuestas y políticas que los trabajadores y los pueblos demandan sean aplicadas.

El Gobierno ha formulado la convocatoria a un Diálogo Nacional que, según él, constituye un instrumento participativo para la concreción de acuerdos que permitan fortalecer un mandato popular.

En realidad, su llamado busca superar algunas dificultades políticas que le acompañan desde su instalación en Carondelet, por las circunstancias en las que Lenín Moreno se hizo de la presidencia de la República: más de un cincuenta por ciento de ecuatorianos que no votaron a su favor y los claros indicios de fraude electoral. Por ello busca alcanzar legitimidad a su gestión adoptando políticas que, según él, serían resultado de la discusión y el consenso de distintos sectores sociales.

Aún entendiendo que estamos frente a un gobierno continuista del nefasto correísmo –sobre lo cual hay claras demostraciones-, el movimiento popular organizado no debe aislarse de este llamado y tiene que participar en él, a fin de hacer conocer al país una serie de propuestas y políticas que los trabajadores y los pueblos demandan sean aplicadas.

No es la primera ocasión que un gobierno burgués llama a un proceso de esta naturaleza, su antecesor lo hizo en el 2015 para bajar las tensiones cuando se vio acorralado por las protestas populares. La experiencia ha demostrado que esos ejercicios han fracasado por tratarse de maniobras políticas en las que, antes que diálogo, existe un monólogo de los funcionarios que buscan imponer sus criterios. Eso el movimiento popular no lo acepta.

La participación en las mesas de discusión no puede implicar, de ninguna manera, bajar las banderas y acciones de lucha. Al tiempo de participar en ellas, los trabajadores deben mantener la movilización, la exigencia en las calles y la denuncia por distintos medios de todo aquello con lo que el pueblo no está de acuerdo de la gestión presidencial.

Veremos en los hechos si el Gobierno acoge los puntos de vista que los trabajadores y los pueblos llevan a este diálogo o si se trata de una maniobra para ganar tiempo o para justificar la adopción de políticas antipopulares a nombre de un supuesto y, obviamente, inexistente consenso.

Eso, no lo permitiremos.