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La corrupción envuelve al Gobierno

Viernes 7 de julio de 2017

Los correístas ya no pueden esconder su responsabilidad en el atraco a los fondos públicos y han optado por presentarse interesados en sancionar a los que “deban caer”, juego en el que sus malabares no hacen otra cosa que mostrarles como encubridores de la corrupción.

Las cosas no van bien para el Gobierno. El primer mes de su gestión ha estado marcado por el destape, aún a medias, del caso Odebrecht, que tiene en la mira a connotados correístas de esta y la anterior administración gubernamental, encabezados ni más ni menos que por el segundo mandatario. Los esfuerzos gubernamentales para llevar la atención hacia temas de su interés para limpiar su signo continuista, como el llamado al diálogo nacional o los pronunciamientos de algunos funcionarios, incluyendo al mismo Lenín Moreno, planteando rectificaciones en varios aspectos de lo que se hizo en el gobierno anterior, no evitan que el tema corrupción concentre la atención de los ecuatorianos y el nerviosismo en Alianza País.

Los correístas ya no pueden esconder su responsabilidad en el atraco a los fondos públicos y han optado por presentarse interesados en sancionar a los que “deban caer”, juego en el que sus malabares no hacen otra cosa que mostrarles como encubridores de la corrupción. Las comparecencias de Jorge Glas y Galo Chiriboga en la Asamblea Nacional y el “juicio político” al ex contralor, Carlos Pólit, son sainetes para demostrar un supuesto afán fiscalizador que nadie cree.

Transcurre el tiempo y el círculo se va cerrando porque, a pesar de los esfuerzos del oficialismo por mantener el caso Odebrecht bajo llave, surgen nuevas evidencias de cómo y quiénes operaron en esta red corrupta. Los efectos se sienten, las pugnas al interior de AP son cada vez más notorias, inclusive se busca evidenciarlas de manera pública; Glas pierde la aparente cordura mostrada en este tiempo y emulando a su mentor lanza insultos a un grupo de asambleístas de oposición; Rafael Correa prepara maletas para salir del país y se irá rabioso porque ya no logró un fallo favorable en el último juicio planteado contra un periodista, como era costumbre.

Días difíciles para el correísmo, pero no hay que perder de vista que tienen en sus manos toda la institucionalidad que la pondrán en movimiento para salvar lo que más puedan, sacrificando a unos pocos correligionarios. La contraparte a esta situación es la movilización popular para obligar a los organismos respectivos una abierta y total investigación de la corrupción y la sanción a todos los involucrados en ella.

¡Cárcel para todos los corruptos! ¡Fuera Glas! ¡Prohibir la salida del país a Rafael Correa! son demandas que levanta el pueblo ecuatoriano.