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El gatopardismo de Moreno

Martes 11 de julio de 2017

Los conflictos internos de Alianza PAIS ratifican que ese movimiento es la suma de grupos, unidos por un proyecto populista que apunta a fortalecer las estructuras capitalistas de dominación y explotación.
Los problemas internos se han agudizado y se ventilan públicamente. La salida de Correa de la presidencia, el nombramiento de las autoridades de la Asamblea, la selección de los ministros y gobernadores, los hechos de corrupción y los llamados de diálogo son algunos de los sucesos que han generado fricciones.
Moreno trata de poner una marca personal a la política diseñada por el correísmo, este último no acepta ni un ápice de disenso, y acusa incluso de traidor a quien trate de matizar el proyecto.
Muchos analistas han dicho que “Correa no entiende lo que le sucede. No entiende que la sobrevivencia política de Moreno depende precisamente del grado de distanciamiento que logre con la década en la cual él hostigó al país”.
El ex presidente intenta influir en la política nacional y en el rumbo del actual Gobierno, sus intervenciones en redes sociales, en El Telégrafo, Ecuador TV y Telesur tratan de dar aliento a los sectores ligados a él al interior de AP. Las declaraciones de Marcela Aguiñaga, sobre las conversaciones del mandatario con los Bucaram dibuja el tira y afloja al interior de los verde flex. “Yo no puedo ser parte de un Gobierno que estaría cogobernando con el bucaramato, la historia más rancia, politiquera y más nefasta que hemos vivido los ecuatorianos”, dijo.
Pese a los conflictos internos Moreno ha logrado incrementar su popularidad, han sido un poco más de 30 días en que su liderazgo y credibilidad han crecido. Es indudable que algunas medidas tomadas en lo económico; el tema Odebrecht, el apoyo solapado al juicio político contra Polit, la toma de posiciones en empresas estratégicas como EP Petroecuador, TAME Y Flopec, el anuncio del diálogo nacional, la audiencia y los compromisos asumidos con la Conaie han potenciado esta imagen.
La oposición burguesa fragmentada no tiene una agenda definida, las conversaciones con Nebot y Rodas así como con algunos ex candidatos presidenciales (Bucaram, Viteri, Moncayo) han neutralizado la acción cuestionadora de estos sectores; por su parte Creo y Lasso no definen una acción frente a Moreno, su dubitación es evidente dejando un vacío asumido por personalidades sin mucha presencia política nacional que se van convirtiendo en figuras fiscalizadoras del anterior gobierno, ayudando de manera indirecta a afirmar la imagen de Moreno como un gobierno distinto, pese a que carga el lastre de Glas. Los conflictos políticos aún se desarrollan en la arena legislativa y en los medios de comunicación, un gran sector popular mira con expectativas al Gobierno, aunque mucho de sus ofrecimientos como la entrega de recursos a los jubilados no se cumpla todavía.
Por el momento la táctica de gatorpardismo -es decir, aquella construcción política que aparece como cambio radical pero que en la práctica sólo altera la parte superficial de las estructuras de poder, conservando intencionadamente el elemento esencial de éstas- trazada por el grupo cercano a Moreno está dando resultados. Afirma su posición interna y externa; neutraliza posibles puntos de conflicto. La imagen de un gobierno “distinto” es una construcción política, no corresponde a la realidad de su estructura de clase, es más, la injerencia de los grupos monopólicos viejos y nuevos es evidente, con el pasar de los días y la agudización de la crisis económica se verá obligado a tomar medidas, por lo cual, el movimiento popular deberá aprovechar esta coyuntura para afirmar posiciones y fortalecer estructuras y liderazgos para disponer sus fuerzas a nuevas batallas.