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Crisis política en AP

Miércoles 9 de agosto de 2017

No hay duda que la disputa entre Moreno y Glas no es por la defensa de un proyecto “revolucionario”, la dirección política del proyecto desarrollista es lo que está en juego.

En el momento en que se escribieron estas líneas es indudable que el fraccionamiento al interior de Alianza PAIS se agrava. Por un lado Lenin Moreno recibiendo los apoyos durante el cambio de guardia en Carondelet, por su parte, Glas junto a Gabriela Rivadeneira y Doris Solís reunidos en la sede de AP ubicada en la Av. Shyris discuten la coyuntura política actual.

Los conflictos internos en el movimiento de gobierno no son nada del otro mundo, es consustancial a un grupo integrado no por una ideología, sino por la adhesión a un caudillo. Estas contradicciones se agravaron en la medida en que se iba acercando el recambio en el liderazgo de Carondelet.

Fue muy claro durante la campaña electoral del 2017 la incomodidad que causaba la presencia en el binomio de Jorge Glas. Las denuncias de corrupción contra sus allegados, mismas en que se encontraría él mismo involucrado, se convirtió en un lastre muy difícil de llevar.

El distanciamiento al discurso correísta por parte de Moreno se inició en el propio proceso de campaña; lo que asomó como una maniobra electoral hoy se configura como un distanciamiento real, cuyo objetivo es afirmar un propio cacicazgo. Las acciones que el gobierno actual ha desarrollado para el cumplimiento de esa meta ha ido generando varias acciones que las podemos resumir en: Demostración mediáticamente de un rompimiento con el pasado correísta, acuerdos con grupos políticos y sociales distintos a los controlados por Correa, neutralización de los asambleístas del correísmo, reducción de la influencia del correato en los territorios, neutralización y cooptación de los cuadros intermedios de Alianza PAIS.

Moreno hasta el momento alcanzó una popularidad cercana al60%, Correa y sus adláteres arrinconados tanto por las denuncias de corrupción como por su reducción en la influencia sobre el gobierno decidieron adelantar la confrontación. El 2 de agosto pasado Correa mediante el twitter y Glas en una carta hicieron público el cuestionamiento a Moreno y este al día siguiente quitó las funciones encargadas al vicepresidente. Estas acciones agudizaron la confrontación interna.

Esta breve descripción no es suficiente para explicar la complejidad de relaciones y contradicciones que se dan en la actual coyuntura política del país, pero es sin duda muy gráfica para entender que la disputa ente Correa y Moreno nada tiene de ideológica o programática; es una diputa política por la influencia y control en la dirección del gobierno.

Tanto el actual presidente como el vicepresidente son hijos del proyecto modernizador del capitalismo autodenominado “Revolución Ciudadana”, han disfrutado de los beneficios de ser parte de las cúpulas gubernamentales durante estos últimos diez años; la repartición del gobierno heredado por Correa se convirtió en un grave problema, por lo cual, Moreno hirió de muerte a Glas, el preferido de Rafael, para quedarse con la integridad del mismo.

Esta disputa no cambia la esencia del sistema, se dá al interno de la clase dominante; los empresarios y el imperialismo han apostado por el diálogo económico y tributario. Correa, Glas y sus adláteres por el momento están arrinconados, no hay un apoyo claro desde los grupos monopólicos a este proyecto, de a poco los grupos correístas de la Asamblea se irán alineando. La crisis en las alturas, puede ser aprovechada por las clases populares, en tanto y cuanto ellas se incorporen a la lucha, exijan la salida de Glas y la banda de ladrones, que se han enriquecido en estos diez años, caso contrario, la coyuntura pasará y Moreno terminará fortalecido.