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Crisis en la institucionalidad burguesa

Martes 12 de septiembre de 2017

Corresponde al movimiento popular jugar un papel más protagónico en este escenario, manteniendo su independencia política, es decir, poniendo al frente sus particulares reivindicaciones.

Desmontar la autoritaria institucionalidad creada por el correísmo en el curso de los años anteriores es un propósito planteado por el movimiento popular, por ello –junto a la exigencia de sanción a los responsables de la corrupción- es una de las motivaciones para la jornada de protesta del 20 de septiembre convocada por el Frente Unitario de Trabajadores y otras organizaciones populares.

La iniciativa surgió desde el movimiento popular y los movimientos de izquierda y ha sido tomada inclusive por sectores de la oposición burguesa y hasta el mismo presidente Lenín Moreno habla de ella. Claro que los aspectos que motivan a uno y otro sector son distintos. Para el Gobierno sería un mecanismo para saldar cuentas con los peones de Rafael Correa que se encuentran al frente de instituciones como el Consejo de Participación, la Corte de Justicia, el CNE, la Fiscalía y otras desde las que los correístas quieren seguir actuando; la oposición burguesa mira como la oportunidad para alcanzar espacios en instituciones en las que que antes mantenían un holgado control; para el movimiento popular organizado y las fuerzas de izquierda–como hemos señalado ya- la ocasión para desmontar una institucionalidad autoritaria con la que el correísmo, durante estos años, estableció un fuerte control social que inclusive provocó la desmovilización de sectores que tradicionalmente peleaban por sus derechos.

Que el planteamiento de una consulta popular para desmontar la institucionalidad correísta tome cuerpo es una expresión de la crisis política existente en el país, que se manifiesta a su vez en otros aspectos como el total repudio que enfrenta el vicepresidente Jorge Glas, la ruptura en las filas del partido de Gobierno AP o el descrédito que aqueja a la Asamblea Nacional.

Corresponde al movimiento popular jugar un papel más protagónico en este escenario, manteniendo su independencia política, es decir, poniendo al frente sus particulares reivindicaciones.