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Golpear a la cabeza de la banda

Martes 19 de septiembre de 2017

Unidad Popular, al plantear una demanda a Rafael Correa por supuesto tráfico de influencias en la justicia, delito tipificado en el Código Orgánico Integral Penal, llama la atención de la necesidad de sancionar a la cabeza de la banda.

Hay que sancionar a la cabeza, a quien maquinó el montaje de toda la institucionalidad corrupta y autoritaria que ahora es cuestionada y combatida por el pueblo ecuatoriano, es el mensaje dado por Unidad Popular al plantear una demanda a Rafael Correa por supuesto tráfico de influencias en la justicia, delito tipificado en el Código Orgánico Integral Penal.

Nada de lo que ahora embarga la atención de los ecuatorianos, en cuanto temas de corrupción, de interferencia en el sistema judicial, de control por parte del Ejecutivo en el resto de funciones del Estado durante la gestión presidencial de Correa se puede entender al margen del protagonismo del ex presidente.

Él mismo en muchas ocasiones hizo gala de su metida de mano en la justicia ecuatoriana, y no como ahora dice Alexis Mera para “proteger los intereses del país”. Cooptaron los órganos de justicia para utilizarlos como instrumentos de chantaje, de presión y coerción política principalmente en contra de sectores de oposición. Los correos electrónicos y las denuncias que al respecto ahora realizan funcionarios de la Función Judicial no hacen más que confirmar lo que el pueblo ecuatoriano lo sabía desde antes, lo denunció y lo combatió.

La lucha en contra de la corrupción, que no se circunscribe únicamente al caso Odebrecht –que a fin de cuentas resulta que no es en el que más dinero ha circulado-, la exigencia de cárcel para Glas y todos los corruptos, el combate de los trabajadores y los pueblos por recuperar sus derechos son importantes accione que enfilan en contra de la pasada gestión del correísmo.

En ese contexto, particular importancia tiene la convocatoria a la consulta popular sugerida desde el movimiento popular y las organizaciones de izquierda para desmontar la institucionalidad autoritaria y corrupta montada por el correísmo. La exigencia de su convocatoria demanda que se abra un amplio debate en el movimiento popular y que se convierta en una bandera que movilice a miles de ecuatorianos.