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Actuar con independencia de clase

Martes 10 de octubre de 2017

Actuar en este escenario político con independencia de clase es la línea trazada. Es decir, poner por delante los intereses de los trabajadores y el pueblo, la necesidad de acumular fuerzas y configurar un movimiento de masas que exija al Gobierno el cumplimiento de su ofertas y la atención de las necesidades populares.

El país vive un escenario poco previsible para cuando Lenín Moreno tomó posesión de la presidencia de la República. Aunque siempre se conoció que su designación como candidato de Alianza País provocó el ahondamiento de contradicciones ya existentes en su interior, muy pocos podrían haber apostado que en este corto tiempo el tablero político del país experimente un cambio tan marcado.

El destape de la corrupción que embarra a altos funcionarios del anterior gobierno ha sido el detonante para que abra una crisis política, pero también los movimientos políticos ejecutados por Moreno tienen su parte.

Él y su entorno han sabido aprovechar las circunstancias, a tal punto que de un presidente que inició su gestión con un 50% de ecuatorianos que lo acusaban de ilegítimo, ahora cuenta con más del 70% que simpatizan con su gestión. ¿Qué ha hecho para que eso ocurra? Básicamente, canalizar ese sentimiento anticorreísta existente en un amplio sector de ecuatorianos, tomando distancias, primero, y, luego, peleándose con Jorge Glas y Rafael Correa. También ha sabido sintonizarse con el deseo popular de desmontar la institucionalidad corrupta y autoritaria creada por Correa, y en esa línea ha convocado la consulta popular.

Así, la atención de la mayoría de los ecuatorianos está en el desenlace del juicio a Glas, en el resquebrajamiento de AP, en la oficialización de la consulta popular, que sin duda son problemas de enorme importancia, pero también hay otros que requieren atención y solución.

Existen graves problemas económicos, frente a los cuales la burguesía tradicional “recomienda” que se adopten las típicas medidas de tipo fondomonetaristas, mientras el Gobierno -al parecer- busca patearlos hacia delante acudiendo a un mayor endeudamiento externo. Están pendientes los ofrecimientos de campaña y una serie de reivindicaciones y necesidades de los trabajadores y el pueblo que requieren inmediata atención.

Actuar en este escenario político con independencia de clase es la línea trazada. Es decir, poner por delante los intereses de los trabajadores y el pueblo, la necesidad de acumular fuerzas y configurar un movimiento de masas que exija al Gobierno el cumplimiento de su ofertas y la atención de las necesidades populares.