La vía de la revolución ecuatoriana es la lucha armada revolucionaria

Los marxista-leninistas ecuatorianos concebimos como el único rumbo cierto para que la clase obrera y las demás clases y capas sociales conquisten el poder, el camino de la violencia organizada de las masas, la vía de la insurrección armada popular.

Las clases dominantes de todas las épocas, el imperialismo y la reacción, nunca, en ninguna parte, se han retirado tranquilamente, pacíficamente, del escenario de la historia; para expulsarlos del poder ha sido necesaria la violencia revolucionaria.

El proletariado que se propone acabar con la dominación del imperialismo y la burguesía, con toda forma de explotación y opresión, esté obligada a utilizar la violencia revolucionaria para destruir el viejo poder reaccionario.

La concepción marxista leninista plantea que la historia es obra de las masas, de que ella dotada de conciencia revolucionaria y conducidas por el partido político de la clase obrera, serán capaces de organizarse y seguir el camino de la lucha armada revolucionaria y conquistar la victoria.

La guerra revolucionaria es la continuación de la lucha política del proletariado por medio de las armas; es una confrontación de clase contra clase que enfrenta a la clase obrera y los pueblos contra el imperialismo y sus lacayos, la burguesía y su aparato estatal y represivo; como la más alta forma de la lucha de clase; como una actividad que se desarrolla en una situación concreta, como un proceso de organización y lucha y no como expresión del deseo subjetivo, voluntarista de unos pocos hombres.

La guerra revolucionaria debe contar con la participación activa de las masas, en todo el país. Esto quiere decir que junto a la lucha armada, en apoyo a ella, debe desarrollarse y coordinar todas las formas de lucha, todo tipo de combates políticos, económicos, ideológicos, legales e ilegales que conviertan la lucha armada en guerra del pueblo, en guerra civil revolucionaria.

Los comunistas marxista leninistas trabajamos por organizar en plazo mediato la insurrección armada popular. En ese camino puede desarrollarse la guerra de guerrillas rural y urbana, pueden producirse levantamiento e insurrecciones de carácter local, en el campo o en la ciudades, puede ser necesario la organización de un ejército revolucionario con características y actividades regulares. En este proceso es también posible la intervención armada imperialista, como asesores o con los llamados ejércitos multinacionales, en esa situación la guerra revolucionaria se convertirá en una guerra patriótica de carácter nacional que sumará a millones.

En el proceso de la guerra revolucionaria, además de las fuerzas armadas populares organizadas y dirigidas por el partido del proletariado, combatirán otras organizaciones de revolucionarios. Esta es una realidad objetiva y los comunistas la consideramos una cuestión positiva que ayudará a vencer al enemigo. Con esas fuerzas el Partido impulsará una política de unidad que respete la independencia orgánica y política de cada organización, que privilegie el combate con el imperialismo y la oligarquía, que nos permita sumar fuerzas y golpear, avanzar y triunfar.

Para cumplir exitosamente su responsabilidad de organizar y conducir la violencia revolucionaria de las masas, el Partido debe trabajar incesantemente por construir un poderoso movimiento revolucionario de masas, por alzar a la clase obrera del Ecuador al combate revolucionario por la liberación social y nacional; debe construir las fuerzas armadas populares con la concepción del pueblo en arma, organizaciones militares de las masas, fuerzas irregulares y ejércitos; debe impulsar más aun la construcción de una aguerrida y capaz organización partidaria.

La guerra revolucionaria debe ser entendida como un proceso sin creer que el pueblo alcanzará la victoria fácilmente; el triunfo será resultado de una lucha dura, con éxitos y derrotas, con avances y retrocesos.


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